Asturias ha vivido los últimos años dentro de una “burbuja cultural”, similar a la inmobiliaria, insostenible económicamente, que hay que pinchar y reconducir por los caminos de la austeridad. Del mismo modo que la política “localista” de los equipamientos, que dotó a las comarcas de sus propios centros, ha sido un fracaso y se ha convertido en “una carga” para los ayuntamientos. La salida es la “regeneración institucional”. Este es el mensaje del Gobierno del Principado que ayer defendió en sede parlamentaria el consejero de Cultura, Emilio Marcos Vallaure, que compareció para desgranar el presupuesto de su departamento.
Las cuentas de Cultura sufren un fuerte tajo y solo crecen en apartados puntuales, entre los que destaca el incremento de 56.000 euros a la ópera de Oviedo, que logra una subvención de 250.000 euros. O también el Museo Bellas Artes, cuya dirección dejará Vallaure en cuestión de días, que recibirá casi 9,4 millones de euros, 8,3 para las obras de ampliación y el resto para sus gastos. De hecho, se espera que la primera fase de la ampliación esté lista a finales del verano pero no se inaugurará hasta 2013. En cambio hay muchos ejemplos de recorte, de cómo se deshincha la burbuja cultural. Uno de los más evidentes es el caso de Recrea, que asume nuevas competencias pero con menos recursos. Incorpora el desmantelado Niemeyer, ahora Centro Cultural Internacional Avilés, y el Centro de Interpretación del Prerrománico, hasta ahora en manos de una concesión, pero rebaja su presupuesto total, que pasa de 7,8 a 7,2 millones, incluidos los 800.000 euros con los que dotan al equipamiento de Avilés, donde piensan ahorrar, por ejemplo reduciendo el gasto energético.
Las vicisitudes que ha atravesado el ya antiguo Niemeyer produjeron incluso vistosas anécdotas en el debate, en el que ni los miembros del Gobierno ni los parlamentarios sabían cómo denominarlo. Mientras Vallaure se refería a las instalaciones como Niemeyer, el director general de Deportes, Marcos Niño, del que dependerá Recrea, hablaba del Centro Internacional de la Ría de Avilés y el portavoz del PP en la sesión, Alfonso Román López, citó el “centro cultural... este”, sin a especificar más. Los números globales ya se sabían. Cultura dispondrá de 58 millones de euros para este año, un 28,15% menos que en 2011 y casi 90 millones menos que en el 2009, tal y como recordó López. Bien es cierto que la comparación no es exacta, porque hasta el año pasado de Cultura dependían Turismo y Juventud, que juntos absorbían uno de cada tres euros y que ahora se han integrado en otras consejerías.
Con unos presupuestos así de deshinchados, el tijeretazo es general. La partida de asturiano cae de forma estrepitosa, tal y como repitió insistentemente la portavoz en la sesión de IU, Emilia Vázquez, que señaló que la inversión baja a niveles de 1998. A la Academia de la Llingua le recortan la asignación un 27%, poniendo en riesgo su actividad. ¿Cómo piensa, entonces, Foro cumplir con la normalización? La llamativa respuesta de Vallaure fue con “políticas transversales de coste cero”. ¿Algún ejemplo? Citó su comparecencia en asturiano en la Junta y siguiendo su ejemplo Marcos Niño mezcló fala y castellano.
La sección de promoción cultural y bibliotecas se reduce a la mitad, a 17 millones. La explicación de esta merma está en la finalización de obras plurianuales como el Niemeyer pero también en el descenso generalizado de otros aspectos. En inversiones aparecen obras de mejora en las bibliotecas de Oviedo y Jovellanos.
Al PSOE le preocupa que no haya ni una referencia explícita al prerrománico, tal y como explicó Vicente Herranz, que acusó a Vallaure de sufrir “miopía cultural”. El Gobierno defiende que hay 450.000 euros del convenio firmado sin gastar y que también se tirará de la partida de Patrimonio Artístico. Quieren mejorar el entorno del Naranco e invertir en Santa Cristina de Lena, en la Cámara Santa y Santa maría de Arbazal (Villaviciosa).
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