Borja Gutiérrez llegó a Nueva York días antes de que la alerta del huracán Irene amenazara la ciudad de los rascacielos. “Tuvimos que hacernos con víveres y bebida porque nos decían que podíamos estar encerrados en el hotel dos días”, explica mientras que relata lo accidentados y emotivos que resultaron los Campeonatos Mundiales de Policía y Bomberos, celebrados el mes pasado.
Parte de la ciudad fue evacuada, aunque no en la que se encontraba su hotel. Eso no evitó que conociera alguno de los rincones más reseñables de Nueva York y que aparecen en todas las guías turísticas. Como muchos otros visitantes recorrió Central Park en bicicleta y por poco se vio implicado en un aparatoso accidente con una mujer que acabó malherida. También conoció, en ruta ciclista, Coney Island, una de las localidades más frecuentadas por quienes pasan unos días en La Gran Manzana. La diferencia de él con respecto a otros visitantes es que fruto de su experiencia neoyorkina se volvió a casa con cuatro medallas en la maleta.
Era la primera vez que este bombero del Aeropuerto de Asturias de 34 años participaba en esta competición y no duda en que, si puede, repetirá experiencia en la siguiente convocatoria, dentro de dos años. Y es que para ser un novato su participación resultó de lo más fructífera. Eran cinco las pruebas en las que competía, consiguiendo buenos resultados en todas ellas. En una de ellas, la de cronosescalada, ocupó el primer puesto; llegó segundo en una prueba de ruta; fue tercero en la contrarreloj y el sprint y ocupó el quinto lugar en una prueba denominada criterium .
Las suyas fueron las únicas medallas que pudieron traerse los bomberos asturianos de vuelta al aeropuerto de Santiago del Monte. La amenaza del huracán Irene hizo que alguna de las pruebas se pospusiese, e incluso se llegaron a cancelar otras, por lo que alguno de sus otros cinco compañeros no pudieron siquiera participar de la competición. Los primeros tres días se anularon las actividades y el propio Gutiérrez se quedó sin poder asistir a una de equipos de bomberos, que había preparado junto a otros dos compañeros del parque del aeropuerto.
La preparación para esta competición, en la que participan algunos profesionales, les exige una preparación constante de varios meses y para costearse el viaje los bomberos del aeropuerto editaron a finales del año pasado un calendario que resultó ser un éxito de ventas.
Ciclista semi profesional En el caso de Borja Gutiérrez la preparación no fue exclusiva para esta competición, dado que corre en el equipo de Construcciones Paulino, “el de Chechu Rubiera antes de ir a Banesto”, puntualiza.
Actualmente este joven de Bañugues (Gozón) compite en la categoría élite sub 23 y su participación en La Vuelta a Zamora o La Vuelta a Toledo le han servido de preparación para la competición internacional.
Y eso que en Nueva York fueron entre 12.000 y 14.000 los policías y bomberos que corrieron, pedalearon, nadaron, escalaron, encestaron o dieron paladas por una medalla. Alguno de ellos, según explica Gutiérrez, es profesional dado que en determinados países (al contrario de lo que ocurre en España) existen convenios por los que los deportistas de élite de determinadas especialidades pueden pertenecer a estos cuerpos de seguridad, “haciendo una serie de horas”, y competir libremente en las máximas categorías de su especialidad.
“Hubo marcas propias de unas olimpiadas en algunos deportes”, declara. La dureza de la experiencia de Nueva York no se limitaba a la competencia, sino a otros aspectos. “Estuve tres días casi sin comer porque tenía que ir desde el hotel, en Manhattan, hasta Brooklyn en autobús”, explica el bombero asturiano con algo de agobio aunque con una sonrisa en el rostro.
Los Campeonatos Mundiales de Policía y Bomberos de este año tuvieron una particularidad, dado que se organizaron también a modo de homenaje para los cerca de 400 agentes que fallecieron en los atentados del 11-S, cuyo décimo aniversario será mañana.
“Nos fuímos antes de que fuera realmente el aniversario y no se notaba nada especial, pero habían fallecido muchos bomberos y policía”, indica Gutiérrez. Eso sirvió de “efecto llamada” para que cerca de 15.000 personas compitieran en las pruebas de este año.
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