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Jueves 24 de Mayo de 2012

El Principado echa el cierre a las ‘embajadas’ de Madrid y Bruselas

Los trabajadores de la sede en la capital europea serán despedidos el próximo miércoles

Un acto celebrado en la sede del Gobierno del Principado en Madrid. ARCHIVO Un acto celebrado en la sede del Gobierno del Principado en Madrid. ARCHIVO

31/10/2011 00:00 /

La política de recortes del Principado no cesa. Y ahora, el turno les ha tocado a los trabajadores y actividades de las dos delegaciones que el Gobierno regional mantenía en funcionamiento en Bruselas (Bélgica) y en Madrid. Ambas sedes han cesado sus trabajos, están a punto de echar el cierre definitivo a los edificios y sus dos máximos responsables, Luis Velasco y Miguel Munárriz han sido destituidos.

Las dudas sobrevuelan ahora el futuro de los empleados. En el caso de Madrid, las siete personas contratadas específicamente para trabajar en la sede ya fueron despedidas a continuación que su director, que dejó el cargo a principios de verano. Aún quedan tres funcionarios que, a día de hoy, aún siguen yendo a la oficina situada en pleno centro de la capital, en la glorieta de Ruiz Giménez.

El problema es que los tres empleados van por la mañana, abren la delegación y al no poder realizar trabajo alguno se limitan a esperar que llegue la hora de cierre para echar la persiana. Se trata de funcionarios, con lo que el Principado no puede despedirlos, sino que está en la obligación de reasignarles un destino, que sería en Asturias. Alguno de ellos lleva 15 años trabajando para el Principado en Madrid ya que ya formaban parte de la oficina de representación de la región. Otro empleado más, en este caso perteneciente a la plantilla del Instituto de Desarrollo Económico del Principado (IDEPA) también acude a la delegación, aunque igualmente desconoce su futuro.

La RTPA, fuera La Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA), uno de los claros objetivos a destruir por parte del ejecutivo que dirige Francisco Álvarez-Cascos, también se ha visto salpicada por el cierre de la delegación madrileña. El equipo que prestaba sus servicios al ente en la capital del país contaba con un espacio para trabajar, en pleno centro de Madrid que traía consigio dos beneficios: por un lado, la buena comunicación por la ciudad al estar en un emplazamiento privilegiado y la segunda, el ahorro que suponía no tener que alquilar un local para trabajar.

Sin embargo, este periódico pudo confirmar que los periodistas y técnicos ya no pueden asistir a la sede de Ruiz Giménez. Además, como forman parte de una productora, también se han encontrado con los impagos del ejecutivo a la RTPA que han derivado en que el ente no pueda hacer frente a los contratos firmados.

Bruselas El caso de Bruselas guarda similitudes con el de Madrid, aunque cuenta con una serie de peculiaridades con respecto al de la capital española. El centro belga cuenta con cuatro trabajadores interinos, es decir, que serán despedidos este próximo miércoles al cerrar la delegación y también con una funcionaria, que se encuentra en el mismo caso que sus compañeros de Madrid, a la espera de destino.

La peculiaridad es que ningún miembro del Gobierno del Principado o de la Administración regional se ha desplazado hasta Bélgica para comunicar la decisión de cesar las actividades al personal.

Al igual que ocurre con el edificio de Madrid, la sede de Bruselas también se encuentra en un lugar muy céntrico de la capital belga y europea. Precisamente, el motivo de contar con una sede en esta ciudad es que se trata del lugar donde se toman la práctica totalidad de las decisiones de la Unión Europea (UE) y por lo tanto, la mayoría de cuestiones que luego afectan a las distintas comunidades de la UE. De hecho, la inmensa mayoría de las regiones del continente cuentan con una delegación en Bruselas. Por no decir que las 17 comunidades autónomas españolas cuentan con un emplazamiento.

La apertura de la llamada Casa de Asturias en Bruselas, data del año 2004 y responde a una promesa electoral del ex presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces. Dos años antes se habían iniciado los trabajos de rehabilitación del edificio, situado en pleno centro de la ciudad belga y que en su día, allá por los primeros años del siglo XX había sido la sede de uno de los periódicos más importantes de apoyo al movimiento obrero de Bélgica.

El edificio cuenta en su planta baja cuenta con restaurante que lleva el nombre de Paca y Tola, estando al frente del mismo el cocinero natural de cangas de Onís Antonio Alonso. La indefinición del Principado de Asturias afecta directamente al futuro del complejo, propiedad de la Administración regional.

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