La Universidad de Oviedo abrió ayer el curso 2010-2011, que será el primero en el que todos los estudios se encuentren adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior. A pesar del cambio, del inicio de los 38 nuevos títulos de grado y de que la institución académica se encuentra entre las elegidas para convertirse en Campus de Excelencia, la satisfacción no es plena. El rector, Vicente Gotor, recordó que el plan Bolonia, como muchos opinan, no llega en el mejor momento. Por ese motivo, en el acto inaugural quiso dejar claro que la institución tiene que convertirse en una vía de salida a la crisis.
Después del “camino duro” recorrido y de la “carrera contrarreloj” que supusieron los procesos de adaptación a todos estos cambios en el último curso, lo cierto es que la Universidad de Oviedo ya piensa en nuevos proyectos. Es lo que llevó a Gotor a recordar a las administraciones que aunque sea difícil, es hora de arrimar el hombro. Según opinó, la mejor inversión es la que se debe orientar a la formación y a la inversión, y el mejor capital, el humano.
En el acto oficial de apertura hubo citas literarias y también música coral, aunque la academicidad de los discursos no impidió que tanto Gotor como el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, se refirieran al apoyo público a la Universidad. Un apoyo que ambos entienden necesario pero, que como avanzó el rector, será el fruto de una “negociación dura”.
El curso que ayer se inauguró “no es un curso más”, aleccionó Gotor. Será el de la adaptación completa a Bolonia y el último -deseó- en el que las clases de todos las grados no comiencen de forma simultánea, algo que ya sucede en otras comunidades autónomas.
El rector también comunicó que en la Universidad de Oviedo ya se piensa en implementar nuevos grados al organigrama actual, si bien matizó que estas titulaciones tendrán que ser meditadas. Y no sólo eso, tendrán que mejorar las posibilidades de empleo de los alumnos. Y es que hasta ahora, se encargó de recordar, el mercado laboral “no absorbe a todos los titulados”. Un serio problema para una institución que pretende convertirse en “ejemplo para la sociedad”.
Acuerdo condicionado Álvarez Areces, para el que Gotor tuvo palabras de agradecimiento en la que será su última inauguración del curso académico como jefe del Ejecutivo asturiano, coincidió con Gotor en que el plazo para adaptarse a Bolonia concluye en un momento “muy difícil” y reiteró que los presupuestos asturianos para el próximo año estarán marcados por la austeridad, pero se comprometió a apoyar a la institución académica, dentro de las posibilidades.
En un marco de recursos limitados, el mandatario autonómico se mostró de acuerdo con el apoyo público a los nuevos títulos de los que hablaba el rector, aunque le recordó que todos los grados, viejos o nuevos, tendrán que ser eficientes. Su supervivencia, por tanto, tendrá que estar condicionada a que despierten entre los alumnos el interés necesario para que el número de matriculados sea suficiente. “Tenemos que ser conscientes de esto”, advirtió. En cualquier caso, Areces tranquilizó al rector asegurando que “la Universidad no va a estar sola” en el camino que le queda por recorrer.
El presidente también expresó su sintonía con el máximo responsable de la universidad asturiana respecto al servicio que la institución tiene que prestar a la sociedad en la actual coyuntura económica. “Son las economías más comprometidas con la formación y la investigación las que tienen mejores opciones para avanzar”, sentenció.
En este sentido, el nuevo plan de Ciencia, Tecnología e Investigación que redacta el Gobierno autonómico y en el que también trabaja la Universidad de Oviedo será, a juicio de Álvarez Areces, el instrumento perfecto para mejorar la salida laboral de los nuevos titulados. Desde el Principado se punta al acercamiento de la institución académica a las empresas, centros tecnológicos y centros de investigación asturianos como mejor vía para conseguir estos objetivos.
Más alumnos En la última década, la Universidad de Oviedo ha pasado de los cerca de 40.000 alumnos que se matricularon en las diferentes carreras en el curso 2000-2001 a los 26.846 del último ejercicio académico. Los factores demográficos se unían a una pérdida de confianza hacia los estudios superiores, en un fenómeno que llevó a la mayoría de universidades a perder alumnado. A falta de que los datos oficiales se hagan público, Álvarez Areces indicó que en el curso que acaba de comenzar habrá, finalmente y “felizmente”, un repunte en el número de estudiantes inscritos.
En un escenario tan relacionado con la formación, el presidente no quiso concluir sin un ejemplo del apoyo autonómico a la Universidad de Oviedo. Con unos 14.000 alumnos menos, recordó que las transferencias realizadas por el Principado para la financiación de estos estudios pasaron en los últimos 10 años de 82 a 145,7 millones de euros.
En el acto inaugural, que este año se celebró en la biblioteca porque la asistencia hizo que el paraninfo se quedará pequeño, el rector tuvo palabras de recuerdo para el ex consejero de Educación, José Luis Iglesias Riopedre, a quien agradeció las relaciones de los últimos años. También anunció al alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, que apoyará la candidatura de esta localidad como Capital Europea de la Cultura 2016, con su presencia en el acto de presentación de la candidatura, que tendrá lugar en Madrid el próximo 28 de septiembre.
D







vídeo:
vídeo:
vídeo:
vídeo: