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Jueves 24 de Mayo de 2012

Y ahora, ¿qué?

01/02/2012 00:00

Cascos siempre fue un tiro al aire; y espero que sus votantes se hayan dado cuenta de los costes que tienen los experimentos en política. Cascos fue el primero abandonarse al tactismo electoral. Él es culpable de haberse preocupado más de lo que iba a suceder en las elecciones del 20 N que en gobernar. Es cierto que ha marrado en todos sus cálculos y era más que evidente que con sus escaños, y un PP cerrado en banda, nada iba a poder hacer. Pero, sin restar un ápice de la responsabilidad de Cascos en este desaguisado, no estará de más recordar que el PSOE tuvo en su mano la oportunidad de gobernar con el apoyo de IU, y dejó pasar vergonzosamente esa oportunidad. Esa falta de coraje político y de altura de miras le va a pasar factura el 25 de marzo porque pocos van a confiar en un candidato que se arrugó a las primeras de cambio. Este es el origen de la debacle Cascos, que nadie se engañe. Pero el PP no tiene menos responsabilidad en este penoso asunto. Tras los resultados del 20 N, Espinosa se habrá dicho así misma, ejecutando las órdenes de Génova, que nada de pactar, que aquí se aguanta el tirón porque Cascos no resiste, y vendrán unas elecciones en las que me beneficiaré del efecto arrastre de la victoria popular en las generales, y seré la primera presidenta de Asturias. Hombre, igual convendría pensar en que es muy posible que el electorado castigue al PP por su zorrería y que, aunque ganen las elecciones en número de votos y escaños, no llegarán a tener el número suficiente como para poder gobernar con holgura. En fin, una reedición del gobierno Marqués, casi con toda seguridad.

Un experimento político fallido, el casquismo, un PSOE cobarde y un PP agazapado; ¡vaya plan! Mientras los asturianos asistimos perplejos a esta ceremonia del despropósito político en el peor momento posible para ponerse a jugar con estas cosas. No son tiempos para el tactismo, sino para el pactismo. Ya les vale tanta irresponsabilidad. Y esa falta de sentido y dignidad política de unos y otros va a provocar que en las elecciones del 25 de marzo que la abstención sea la única victoriosa, sumiendo a la región en un oscuro período de ingobernabilidad porque nadie logrará la mayoría suficiente para hacerlo con autoridad y solvencia. Asturias no se merece esto.

*Catedrático de Derecho Constitucional

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