Laminados de corcho, palillos, arcilla blanca y musgos. Son lo materiales de los que se ha valido el artista Paco Lavín para recrear en una maqueta la iglesia románica de Santa Eulalia de Abamia, objeto de una polémica restauración cuyas consecuencias aún arrastra y que ahora, a escala 1:100 regresa a su estado original.
Para conseguirlo Paco Lavín se ha valido de fotografías antiguas. Las mismas que ayer se proyectaron durante la presentación de la nueva maqueta en un acto cultural organizado por la Asociación cultural Abamia en la Casa del médico de Corao con motivo de la festividad de Santa Eulalia y en el que el autor intervino para desterrar la idea de que las maquetas son planos en tres dimensiones, fríos y carentes de expresión artística.
Todo lo contrario. “Considero que cada maqueta tiene la esencia de su autor”, señaló Paco Lavín, con lo que quizá otro artista hubiera abordado la maqueta de Abamia de otra manera. Él lo ha hecho al mínimo detalle, en el que no falta el tejo centenario, -sin luminarias ni bolardos-, ni la presencia de dos pastores, incluso del cura, y que alcanza su máxima expresión en el pórtico sur del templo, recreado a base de palillos. “Ha sido la parte más trabajosa”, reconoce. No en vano, han sido 15 los días que Lavín ha empleado en este punto del templo románico, cuya construcción a escala le ha llevado un mes y medio.
La maqueta de la iglesia de Santa Eulalia de Abamia es uno de los últimos trabajos del artista plástico. Promovida por Idelfonso Noriega Arquer, la obra ha sido cedida temporalmente a la Asociación cultural Abamia, colectivo que más ha luchado por la conservación del templo cangués y que en los últimos años ha peleado porque se rectifique su desafortunada restauración.
Otros trabajos La obra de Paco Lavín tiene presencia en toda la comarca oriental. Suya es la maqueta del parque nacional de los Picos de Europa de la Casa Dago, en Cangas de Onís, la del área marina protegida del Cachucho, en Ribadesella, las de las 14 modalidades de bolos del museo de Panes, la del horno de la tejera de San miguel de Ardisana, en Porrúa o la de la costa del jurásico y el yacimiento de icnitas de la playa de la Griega, en Colunga. Una larga lista de trabajos a la que en breve se sumará la maqueta de la majada de Belbín, en los Picos, en la que ya está trabajando en su taller de Nueva de Llanes. Si bien sus maquetas no se circunscriben sólo al oriente asturiano. Así, entre otros trabajos, figuran la maqueta del castillo de Curiel y el parque arqueológico de la Campa Torres, en Gijón, o la del parque de Fuentes del Narcea.
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