Pesa 60 kilos, mide poco más de medio centenar de centímetros, es mortal en un radio de 300 metros y desde hace 73 años permanecía oculto en el puerto de Llanes.
Se trata del proyectil de artillería terrestre de la Guerra Civil “en buen estado y por tanto operativo” descubierto ayer por los operarios que trabajan en las obras de ampliación del puerto llanisco. Fueron ellos quienes dieron la voz de alarma a la Policía Municipal de Llanes cuando, a eso de las nueve y cuarto de la mañana, la retroexcavadora que está dragando en la boca del puerto extrajo un artefacto, que resultó ser una bomba de artillería que hasta ayer había permanecido sumergida a la altura de la rampa de La tejerina, bajo el edificio de la Cruz Roja.
Así lo confirmarían más tarde los técnicos especialistas en desactivación de explosivos (Tedax) de la Guardia Civil de Gijón, que se desplazaron a Llanes para hacerse cargo del “proyectil rompedor de 150 milímetros cargado de trilita y metralla, capaz de derribar una casa y de matar a 300 metros”.
Una bomba “lanzada desde un cañón de tierra durante la Guerra Civil, posiblemente por el bando de los Nacionales en el 37 y que no explotó en su momento porque cayó en blando”, explicaron los Tedax.
Si bien podría haberlo hecho en cualquier momento, debido al “buen estado” en que se encontraba. De ahí el riesgo real al que ayer estuvieron expuestos los trabajadores de las obras de ampliación del puerto interior llanisco, que retomaron su actividad una vez los Tedax se hicieron cargo del explosivo para su destrucción inmediata.
Así lo confirmaron los Tedax, después de cubrir la bomba con una manta antiexplosión e introducirla en una furgoneta para su traslado y posterior destrucción, descartando su análisis. Y es que incidentes como el sucedido ayer en Llanes no dejan de formar parte de la rutina de los Tedax, que al año suman un centenar de incidencias de este tipo, en algunos casos hasta con 11 proyectiles de una vez.
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