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Jueves 24 de Mayo de 2012

«La condena a Garzón es una revancha política»

El abogado Gerardo de la Iglesia, ayer, en su despacho de Oviedo. PABLO GÓMEZ El abogado Gerardo de la Iglesia, ayer, en su despacho de Oviedo. PABLO GÓMEZ

11/02/2012 03:28

El abogado Gerardo de la Iglesia está encendido con la sentencia que aparta de la carrera judicial a Baltasar Garzón. En pleno acaloramiento, suelta por esa boca toda una retahíla de calificativos nada cariñosos dedicados a los magistrados de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Atribuye a su falta de “servidumbres” su libertad para afirmar sin ambages que ante una resolución judicial de este calibre no merece “que la respete, ni que la acate, porque es una revancha política hacia un juez que resultaba incómodo”.

¿Por qué está convencido de que Garzón no incurrió en prevaricación al intervenir las comunicaciones de los imputados de la trama Gürtel con sus abogados? Me preocupa hasta límites insospechados que se aplique la doctrina del árbol envenenado que da manzanas prohibidas. Si se tira abajo el caso Gürtel será un escándalo. Es lo mismo que se hizo con el caso Naseiro. No hay más que ver la perplejidad que ha causado su condena en todo el mundo.

¿Teme que se declare nula toda la investigación? Es un riesgo, porque los abogados de los imputados se van a aprovechar de esta sentencia para que todo el caso quede en agua de borrajas.

¿Por qué defiende la teoría de que estamos ante un delito de comisión imposible y no ante una prevaricación? Es de comisión imposible, como mantiene el catedrático de Constitucional Pérez Royo, porque Garzón tiene detrás a la Fiscalía Anticorrupción, al juez Pedreira, a la fiscal del Supremo Pilar Rodríguez Valcárcel y al Tribunal Superior de Justicia de Madrid que corroboraron sus actuaciones, mientras que la prevaricación es la adopción de una medida judicial unipersonal a sabiendas de su ilegalidad para obtener algún tipo de beneficio y ¿qué beneficio tenía Garzón? La resolución contó con la unanimidad de la Sala.

Es una reminiscencia del franquismo. Estamos ante una justicia que se traduce en una revancha política, como dice The New York Times , hacia un juez incómodo que era un activista de la justicia universal, como recalca Le Monde , y que también ha tenido su eco en medios como Al Yazira y la CNN, con comentarios llenos de perplejidad. Es un escándalo que los buenos estén condenados y los malos brinden con champán, como escribió en su carta la hija de Garzón.

¿Usted no ve resquicios de una vulneración del derecho de defensa? En absoluto. Garzón tenía las anotaciones de la Policía que conducían hacia todo un entramado de evasión de capitales y blanqueo que está apoyado en técnicas legales que le dan cobertura. A Crespo le pillaron con un abogado dando instrucciones de la comisión de delitos y Garzón, como juez, tenía que evitar que se cometieran esos delitos. ¿Cómo va un abogado a hablar de violar los derechos de defensa cuando él está participando en esos delitos, pero de qué estamos hablando? ¿El estado de Derecho se resentirá con esta sentencia condenatoria? Resulta perjudicado radicalmente porque es implacable con los débiles y desproporcionado, amparador y protector de los poderosos, con lo que se pervierte la justicia. Se puede creer en el Derecho, pero yo ya, después de esto, no creo en la administración de Justicia.

No es muy reconfortante para el justiciable y mucho menos con tantas encuestas que dejan tan mal parada a la Justicia.

A mí me da vergüenza ver esta Justicia. ¡Por supuesto que entiendo que sea uno de los poderes del Estado peor valorados!. Para mí el jueves, el día que se conoció la sentencia, fue el más triste de mis 30 años de profesión. Está claro que el mundo se ha descojonado de nosotros viendo esta condena tan desmesurada.

¿Usted no cree en la independencia judicial? El ministro Gallardón acaba de proponer que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sea elegido por los propios jueces. Mucho me temo que habrá un reparto de la tarta, cambiando cromos.

¿Confía en que pueda prosperar el recurso de amparo de Garzón? La sentencia no me merece ningún respeto. Yo no soy de los que dice que la respeto y la acato. Eso son pamplinas. Hay que recurrirla y llegar hasta el final. ¿Quién me garantiza a mí que la Sala no prevaricó para eliminar a Garzón? Lo voy a dejar ahí para no calentarme más.

D

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