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Jueves 24 de Mayo de 2012

Ángeles entre la nieve

Plan de Instrucción Invernal de la Guardia Civil de Montaña en Fuentes de Invierno

Simulacro de un rescate de un deportista perdido en la montaña. FERNANDO ROBLES Simulacro de un rescate de un deportista perdido en la montaña. FERNANDO ROBLES

11/02/2012 00:00 /

A 1.500 metros de altura y a varios grados bajo cero la rapidez y eficacia de un equipo de rescate es fundamental. “Un montañero perdido o herido en el monte no puede permitirse que fallemos. Nosotros no nos lo podemos permitir”. El que habla es José Luis Llamazares, subteniente y jefe del Grupo de Montaña de la Guardia Civil de Mieres y anfitrión en el plan de instrucción invernal de las unidades del Área Norte del cuerpo especial, que comprende, además del grupo mierense, al de Cangas de Onís, Potes en Cantabria, Sabero en León y Tribes en Orense.

La actividad, que incluyó el ejercicio de los agentes en cinco supuestos distintos de evacuación, tuvo lugar en las instalaciones de la estación invernal de Fuentes de Invierno. En un día de sol y con la climatología de su parte, 23 agentes y dos perros, Fax y Jero , trabajaron, como si de casos reales se tratara, en el rescate de personas enterradas en avalanchas o heridas en zonas de difícil acceso. En la jornada de trabajo también estuvo presente el Helicóptero de la Guardia Civil de Asturias y el servicio cinológico del cuerpo, con los perros amaestrados. Al frente de todo, Llamazares que lleva cerca de 37 años dedicado al salvamento de altura, al que se realiza en las sierras, cumbres, picos, bosques y sendas de toda la región asturiana. Casi nada. Mucho de ese tiempo lo ha pasado, y lo pasa, sobre los esquís. Ayer apenas se los quitó durante la larga mañana de prácticas en la Estación de Fuentes de Invierno.

“Vamos a tratar casos concretos que han pasado en las distintas unidades. Intercambiamos experiencias e información, consejos sobre lo que se debe hace y lo que se debe evitar. El objetivo es trabajar con las mayores garantías posibles”.

En días anteriores los agentes se tuvieron que enfrentar a ventiscas de más de cien kilómetros por hora y a una espesa niebla. Fue, precisamente, durante los ejercicios de orientación y uso del GPS. Llamazares insiste en la necesidad de que la gente que vaya a la montaña conozca la utilización de estos aparatos porque “de noche, con niebla o nieve, cien metros de distancia pueden suponer que tardemos varias horas en encontrar a la persona que buscamos”.

Los primeros supuestos en los que trabajaron los agentes se basaron en rescatar a un herido en una de las crestas cercanas a las pistas de Fuentes. Con una inclinación considerable y entre piedras y nieve, los guardias de montaña asistieron a la víctima y le trasladaron, en camilla, hasta un lugar seguro. Los ejercicios se desarrollan en apenas unos minutos. Aminorar el tiempo de rescate lo máximo posible es en la montaña “ fundamenta al igual que en los accidentes que ocurren en carretera”.

Una de las prácticas más emocionantes y llamativas de la mañana corrió a cargo de Fax y su guía Isidoro. de la Unidad especial de Sabero, en León. Mientras los dos viajaban en helicóptero hasta el lugar donde supuestamente había ocurrido un alud de nieve con una persona sepultada, otro de los agentes se enterró bajo la nieve. Cuando salió del helicóptero, y tras dar dos rápidas vueltas por la zona, Fax encontró su objetivo. La rapidez de estos perros adiestrados es una de las bazas de estos cuerpos especiales de la Guardia Civil, los ángeles de la montaña.

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