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Jueves 24 de Mayo de 2012

Campomanes presume de educación

El centro rural agrupado, que aglutina a los escolares de todos los pueblos de Lena, cierra el curso con 61 alumnos

El centro agrupado de Campomanes tiene el futuro asegurado, ya que más de la mitad de los alumnos son de Infantil. PHOTOLOUNGE.ES El centro agrupado de Campomanes tiene el futuro asegurado, ya que más de la mitad de los alumnos son de Infantil. PHOTOLOUNGE.ES

19/06/2011 00:00 /

Más de la mitad del patio del Colegio Rural Agrupado de Campomanes es un campo verde salpicado por pequeñas flores. Son las once y media de la mañana, la hora del recreo. Algunos de los que no se aplicaron lo suficiente en clase se inquietan, aún desde el aula, mientras escuchan las indicaciones de Nuria, la profe que les enseña a andar con las pizarras digitales. Los maestros vigilan, de pie y charlando, a que los sesenta niños de la escuela disfruten del asueto que durará media hora. El recinto es tan grande que ni siquiera da la sensación de que haya un muro que le ponga límite. Es junio. La verja, que sí existe y es negra, se cerrará en unos días para no abrirse hasta septiembre. Finaliza un curso más en Campomanes.

El que ahora acaba es el sexto año desde que la Consejería de Educación decidiera reagrupar a los niños de los dos grupos escolares rurales que existían en la zona -Santa Cristina y Huerna-Pajares. El Centro de Campomanes es la estrella sobre la que giran tres planetas, tres escuelinas que cada vez corren más peligro: Vega’l Ciegu, Pajares y Zurea. De hecho, el director del CRA, Rafael Menéndez Secades, reconoce con tristeza que “la falta de alumnos en Vega’l Ciegu ha hecho que para el próximo curso se tenga que cerrar. Es una pena, porque nos hemos quedado con tres niños cuando el mínimo es cuatro. Hay padres del pueblo que optaron por matricular a sus hijos en la capital del municipio y la escuela de Vega’l Ciegu tiene que cerrar”.

“A veces muchos padres creen que la escuela rural es la misma a la que ellos iban. Nada más lejos de la realidad. En Campomanes tenemos 61 alumnos y 16 profesores. Cada maestro toca a cuatro o cinco niños. Si no damos calidad aquí, es que no se puede dar en ningún colegio”, explica Menéndez Secades, cuya experiencia en la docencia en zona rural se remonta a más de tres décadas atrás.

El nombre del proyecto educativo del equipo directivo que preside Menéndez Secades da buena cuenta de que los docentes sienten lo que pregonan: “En mi pueblo y sin nada que envidiar”, reza el eslogan del Centro Rural Agrupado de Llena porque “mientras exista un rapacín, la escuela nel pueblín”.

Y para demostrar que nada hay que envidiar a “los colegios de las ciudades”, en Campomanes desgranan un abanico de actividades y recursos que no dejan indiferente: Proyecto de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Iniciativa Puertas Abiertas, Intercambio Comenius, Proyecto de Nuevas Tecnologías; Biblioteca y Periódico escolar, actividad Aprendiendo a conducir , Plan Perdayuri sobre tradiciones locales, Proyecto Bilingüe, Asamblea de Cooperación por la Paz, talleres en inglés, de taichi, manualidades, esquí, natación, escalada, senderismo...

El trabajo y el esfuerzo ya ha dado resultado. El colegio ha recibido numerosos premios por su Excelencia Educativa, algunos de ellos de carácter internacional.

Amplio horario El interés de la escuela por ayudar a todos los niños que tiene a su cargo es tal que la apertura del centro, si así lo necesitan las familias, se realiza a las siete y media de la mañana y el cierre a las cinco -aunque las clases acaban a mediodía. El equipamiento cuenta con comedor y, desde hace unos cursos, presume de haber renovado parte del mobiliario, ventanas, techo y calefacción.

El CRA de Campomanes tiene sus tres satélites en Vega’l Ciegu, Zurea y Pajares, a los que también se intentan acercar todas las actividades posibles. “El colegio paga a los taxis para que vayan a recoger a los niños que quieran venir a las iniciativas”, explica Menéndez Secades que recuerda que “los jueves, los alumnos de las escuelas vienen al centro y aprovechamos para hacer actividades todos juntos. Es una manera de que tengan convivencia con muchos chavales, puesto que en sus aulas son, como mucho cinco o seis”.

“Aquí tienen de todo y además, están en el mejor ambiente”, concluye el director.

La vida, en la escuela de Campomanes, está asegurada, más de la mitad de los niños matriculados están en educación infantil. Pero no se ponen techo. Las puertas están abiertas al que quiera entrar en la escuela rural.

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