Science , la revista científica más prestigiosa estrenaba ayer artículo. Eran las ocho de la tarde cuando un misterioso título aparecía en la publicación. Tan relajados como ella sonreían, a la misma hora, los responsables de que tal imagen destaque toda esta semana en el conocido magacín: un equipo de investigadores españoles encabezados por un profesor de la Universidad de Oviedo, José Luis Acuña.
Como pez en el agua se desenvuelve este profesor de Ecología e investigador de la Universidad de Oviedo en los estudios marinos.
En una investigación en la que ha contado con el patrocinio del Campus de Excelencia y el trabajo de Ángel López-Urrutia, del Centro Oceanográfico de Gijón y Sean Collins de la Roger Williams University, Acuña pretende explicar el éxito evolutivo de las medusas. “Es fascinante que unos organismos aparentemente más involucionados que los peces compitan en igualdad de condiciones en cuanto a la depredación”, cuenta. Según el ecólogo marino lo realmente sorprendente es que luchen en igualdad de condiciones cuando las medusas son depredadores ciegos, lentos y antiguos. De este premisa partía la investigación, que ha capitulado con conclusiones muy interesantes. “Llegan a ser tan eficientes porque han aumentado de tamaño”, de ahí el título del artículo: Gigantes de Mentira . “El método que emplean para alimentarse es crear una corriente de agua a su alrededor que captura a numerosas piezas, por lo que a mayor tamaño, más presas obtendrán”, resume. No obstante rechaza la comparación con los kraken, y reconoce que este calamar se encuentra por encima en la escala trófica.
La faceta más preocupante de este estudio la protagonizan las repercusiones que sus conclusiones puedan tener sobre la actividad humana. Los datos de los que han partido los dos investigadores españoles demuestran que la sobreexplotación de los caladeros favorecen a sus rivales directos en la puja por el nicho ecológico: las medusas, resultado que tambalearía el turismo y la actividad pesquera de la zona. Fruto del trabajo científico, Acuña señala antecendentes de superpoblaciones de celentéreos en detrimento de peces como en Namibia o en Japón.
Con el éxito reciente sobre su escritorio, el ecólogo espera sumergirse en su próximo proyecto: el estudio del Cañón de Avilés, un terraplén submarino frente a Cudillero que desciende desde los 200 hasta los 4.000 metros de profundidad, donde esperan encontrar nuevas especies. Mientras cuadra los planes para embarcarse espera que las subvenciones no olviden que el trabajo del que Science presume en este número, no se logra de la nada.
D







vídeo:
vídeo:
vídeo:
vídeo: