Está en la mitad de la tabla y empeorando. Ese parece ser el análisis que los proveedores de productos sanitarios hacen de la deuda que arrastra el Principado de Asturias. Al menos éste es el balance que reflejan los estudios realizados por las principales patronales del sector. La propia Administración asturiana reconoce, al menos, 303 millones de déficit y un pago aplazado superior incluso a los 385 días en algunos casos. Detrás de la ensalada de datos que se publica, se esconde la realidad del sistema: empresas que sirven al Servicio de Salud (Sespa) sabiendo de antemano que tendrán graves dificultades para cobrar. Los diferentes informes realizados en los últimos meses miden las cantidades totales y por autonomías, el déficit por habitante, la evolución o la demora en días. Muchos puntos de vista para una misma realidad.
Asturias, no obstante, no es Valencia. Tampoco es cuestión de equiparar todas las deudas. La comunidad valenciana tarda, de media, más de dos años en abonar las deudas a sus proveedores sanitarios, a los que deben cantidades ingentes de dinero. Farmaindustria, que aglutina a la mayor parte de los laboratorios de medicamentos, cifra en más de 950 millones de euros los impagos y Fenin, la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, calcula que a sus representados les deben otros 820 millones más. La suma astronómica roza, por tanto, los 2.000 millones de euros.
Retrasos elevados El consejero de Sanidad del Principado, José María Navia-Osorio, señaló esta misma semana en el Parlamento regional que el ejercicio 2011 se ha cerrado con un agujero sanitario que oscila entre 300 y 303 millones de euros. Las últimas cifras de Farmaindustria y de Fenin, publicadas a mitad de año, sumaban 205 millones. Aunque las dos organizaciones no aglutinan al 100% de los proveedores sanitarios sí que son mayoritarias y, por lo tanto, se puede deducir que la situación se sigue complicando progresivamente.
La demora media de la deuda asturiana en días también es alta. El consejero admitió esta semana en el Parlamento que todavía tiene pendientes facturas de 2010, lo que supone que hay proveedores que llevan más de un año sin cobrar, con una demora máxima superior a los 385 días. En esa situación hay 45 millones pendientes de pago y muchas compañías esperando. Farmaindustria estima que el retraso en el pago de productos sanitarios, que representa básicamente el abastecimiento a hospitales, ronda el año (356 días). En tecnología sanitaria, Fenin habla de una media de 306 días, con algunos casos muy superiores.
Para las empresas tecnológicas el déficit asturiano representa el 2% de todo lo que le deben las autonomías, cuyas cifras globales ascienden a los escalofriantes 4.540 millones de euros. El sector de la tecnología sanitaria parece en riesgo por la asfixia económica de fabricantes y distribuidores.
El anuncio del Gobierno de inyectar 8.000 millones a las autonomías y facilitar créditos ICO para desenmarañar la compleja madeja del déficit, una medida que apoya el Colegio Oficial de Médicos de Asturias y también Fenin. Puede suponer un tapón a esta sangría, pese a que los proveedores son muy escépticos.
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