Los 300 alumnos de cuatro de las facultades de la Universidad de Oviedo (Medicina, Peritos, ADE y Psicología) que tenían previsto viajar a la Riviera maya de viaje de estudios (algunos de ellos, ayer a las cinco de la madrugada) presentaron ayer una denuncia en la comisaría de Gijón contra la propietaria de la agencia San Lorenzo, después de que se declarara en quiebra y les dejara en tierra. Una decisión que pone en busca y captura a los responsables de la firma. La Policía, además, les aconsejó que llevaran el caso a la Oficina del Consumidor. “Ya pensamos contratar a un abogado”, aseguró uno de los afectados.
Además, ayer se reunieron varios grupos de distintas facultades para “hablar de cómo íbamos a enfocar esta situación, si se iba a denunciar en plataforma o individualmente”, explicó una estudiante de Medicina. A pesar de la convocatoria todavía no han llegado a una conclusión. “Nos estamos informando para ver como se puede solucionar el caso”, afirmó otra de las alumnas. Lo que todos tienen en común es la desilusión de no poder viajar con sus compañeros. “No estamos enfadados, estamos tristes por lo que nos está pasando”, contaron varios estudiantes a este periódico.
Los jóvenes pasaron la noche en vela, y no precisamente por volar hasta México, sino por esperar al autobús que los trasladaría hasta el aeropuerto de Madrid. Ese que nunca llegó. Todos eran conscientes de que su destino no estaba en el lugar en el que iban a pasar una semana con sus compañeros de clase, sino que estaría, de nuevo, en sus casas. “Ya sabíamos que el autobús no iba a llegar porque a las doce del mediodía del jueves nos llegó un email del, supuestamente, abogado de la dueña de la agencia diciéndonos que era imposible realizar el viaje debido a que la empresa estaba siendo embargada por Hacienda y por la Seguridad Social”, declaró un estudiante de Peritos y una de las víctimas de la propietaria de la agencia de viajes San Lorenzo.
Al recibir el correo nadie se quedó con los brazos cruzados. “Nada más que leímos la mala noticia nos trasladamos a la agencia y estaba cerrada, además, intentamos contactar con ella a través del teléfono pero fue imposible, no nos lo cogió”, comentó el mismo alumno. La Policía no solo recogió denuncias de los alumnos defraudados, sino también de parejas que contrataron sus vacaciones en esta agencia y que fueron estafados. Una estudiante de Peritos explicó que “no sabemos que va a pasar con nuestro dinero hasta que la cosa no avance. Ya que nos quedamos sin viaje, al menos, esperamos recuperar nuestro dinero”, argumentó. El problema es que la agencia de viajes San Lorenzo es una sociedad limitada y solo se haría cargo de pagos hasta 3.000 euros. “Con eso no tenemos ni para empezar”, señalaron algunos de los afectados.
Al cierre de esta edición, la propietaria de la agencia de viajes San Lorenzo (situada en el entorno de la plaza San Agustín) aún se encontraba en paradero desconocido. Los jóvenes la describen como una mujer rubia, de mediana edad.
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