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Jueves 24 de Mayo de 2012

Vestigios industriales sin plan

Vecinos y expertos piden una catalogación minuciosa para preservar Mina la Camocha y Naval

Las instalaciones, vacías, de Naval Gijón. Pablo Lorenzana Las instalaciones, vacías, de Naval Gijón. Pablo Lorenzana

03/10/2011 00:00 /

La última comisión de urbanismo ha vuelto a poner en el candelero los usos de los terrenos de Mina la Camocha y Naval Gijón. La expresión “estudiar nuevos usos del suelo” que recoge el documento elaborado por el equipo de gobierno da pie a pensar al PSOE que el objetivo es urbanizar los suelos excedentes de los astilleros, propiedad de la Autoridad Portuaria y Pymar. Foro, como no podía ser de otra manera, lo niega. En todo caso, el futuro de dos de las industrias que fueron motor económico de Gijón vuelve a ser objeto de controversia.

Vecinos, sindicatos y plataformas de historiadores y expertos en el tema exigen que tanto Mina la Camocha como Naval Gijón sean reutilizados en favor del pueblo, ya que fue al pueblo al que sirvieron en su día. Sin embargo, los administradores concursales de Mina la Camocha ya han abierto el concurso para la destrucción de buena parte del patrimonio de la instalación, que sería convertido en chatarra. Una parte de las instalaciones de Naval Gijón ya han pasado por la trituradora. En 2009 se convirtieron en chatarra dos grúas de cadena y las compuertas del dique seco. Un destino mucho más drástico corrieron en el pasado vestigios de industrias que en su día fueron clave para el desarrollo económico de Gijón como La Algodonera, la fábrica del gas o la Azucarera de Veriña.

El catálogo urbanístico aprobado en julio de 2010 tan sólo asegura la protección de la fachada del edificio principal de Naval Gijón. En el caso de Mina la Camocha, se incluyen en el catálogo el castillete número 3, su sala de máquinas, la chimenea número 2, el taller eléctrico y la lampistería. La administración concursal ha decidido demoler el resto, lo que ha puesto en pie de guerra a los vecinos de Vega-La Camocha que denuncian que no existe licencia de demolición.

Plan especial Los vecinos de la zona apelan al compromiso del anterior gobierno municipal de elaborar un plan especial, no sólo con Mina la Camocha sino también con Naval Gijón, antes de decidir el futuro de los vestigios industriales. El compromiso es el fruto de las recomendaciones del equipo técnico que realizó el último catálogo urbanístico, al que presentaron alegaciones tanto los vecinos de Vega-La Camocha como la plataforma en favor del patrimonio industrial, compuesta por historiadores y sindicalistas.

El cambio de gobierno, no obstante, ha dejado en stand by el compromiso. De hecho, el actual concejal de Desarrollo Económico, Fernando Couto, anunció a finales de julio una reunión con los conservacionistas. Sin embargo, problemas de agenda indujeron a Couto a posponer un encuentro que aún no tiene fecha.

Carmen Suárez, presidenta de la asociación de vecinos de Vega-La Camocha, insiste en que el plan especial, comprometido por el anterior gobierno, comienza a demorarse en exceso. Máxime cuando los administradores concursales ya han iniciado el desmantelamiento de gran parte del patrimonio industrial de la mina. “Lo único que decimos es que no se puede tocar nada del patrimonio de Mina la Camocha sin que se redacte el plan especial. Los estudios pertinentes, que ya deberían haber comenzado, serán los que determinen qué hay que conservar. Luego, será el momento de decidir el uso”, afirma Suárez, que ve en la premura de los administradores concursales un intento de lucrarse con la venta de gran parte de los vestigios de la mina.

En idénticas circunstancias se encuentran los vestigios de Naval Gijón. Los partidos de izquierda apostaron en la anterior legislatura por construir un parque tecnológico dedicado a las energías limpias en los terrenos excedentes. Un proyecto que chocaba con los objetivos de los propietarios del suelo, Pymar y Autoridad Portuaria, que alegaron contra el Plan General de Ordenación y propusieron una combinación de usos comerciales y viviendas, una postura con la que Foro parece converger.

Sin embargo, la plataforma de historiadores y sindicalistas que piden la preservación del patrimonio también apela al comprometido plan especial antes de tomar cualquier decisión. “En el último catálogo urbanístico tan sólo se incluyó la fachada principal del edificio de los astilleros, lo cual es absurdo”, señala Rubén Vega, profesor de Historia en la Universidad de Oviedo y uno de los más firmes defensores de conservar y reutilizar los vestigios de Naval. “No se puede catalogar una parte y otra no, porque lo que tiene interés es todo, desde las naves al tallerón de Duro pasando por el dique seco, pionero en España, una auténtica joya, y ahora inundado tras haberse destruido sus compuertas hace dos años”, añade.

La plataforma exige que los vestigios de uno de los astilleros más potentes de España en su día no pasen por la trituradora. “El plan especial es un compromiso. Es hora de que, o bien técnicos municipales, bien expertos de la Universidad de Oviedo, realicen una catalogación minuciosa de todo lo que queda de la Naval. Luego, será el momento de decidir los usos”, señala Rubén Vega. “Tiene que haber intereses generales que primen por encima de los empresariales”, apostilla el historiador gijonés.

De momento, tanto vecinos como especialistas coinciden en que el ayuntamiento debe catalogar minuciosamente el patrimonio industrial tanto de Mina La Camocha como de Naval Gijón. Será entonces el turno de hablar de usos. La construcción de un museo naval toma fuerza en el caso de los extintos astilleros. “Es una de tantas propuestas y que, además, sería compatible con el proyecto de construir un parque tecnológico en los terrenos excedentes”, explica Rubén Vega.

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