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Jueves 23 de Febrero de 2012

El cine asturiano defiende el modelo del festival de Gijón

FICXIXÓN: Los directores de la región respaldan la labor de José Luis Cienfuegos al frente del certamen

21/08/2011 00:00 / / GIJÓN

“Todos deberíamos sentirnos orgullosos del Festival Internacional de Cine de Gijón”. La frase es de José Braña, responsable de cortometrajes como Nun val la pena conquistar la tierra y Lo que el ojo no ve o del documental Los años eléctricos , que realizó junto a Chus Neira. El cineasta sostiene que el certamen es “el festival de José Luis Cienfuegos: él le ha dado sus señas de identidad y lo ha situado en la escena internacional, algo muy difícil teniendo en cuenta su escaso presupuesto”. Con él coincide Tom Fernández, director de La torre de Sus o y Para qué sirve un oso –largometraje que próximamente empezará a exhibirse en Irán–, que además señala que “consiguió volver a aficionar a la gente joven y volvió a meterla en masa en las salas de cine”. “Muchos asturianos”, añade Fernández, “somos grandes espectadores gracias al festival. Todos estamos en deuda con él”.

Ramón Lluís Bande, uno de los cabecillas del movimiento que se conoció como Nuevo Cine Asturiano y que se dio a conocer, precisamente, en el festival de 1999, es más elocuente: “Mi valoración no puede ser más positiva. Antes el festival era un chiste, una cosa que no representaba nada ni para el cine ni para la propia ciudad, y la llegada de Cienfuegos y su equipo hizo que poco a poco fuese adquiriendo una identidad y se situara en el panorama internacional”. Y aún hay más. Según Bande (responsable de películas como L’aire les castañes, La carta de Bárbara o El Paisano: un retratu colectivu ), “Cienfuegos conectó el festival con la corriente creativa más dinámica de la ciudad, y logró que todo eso calara en la sociedad gijonesa”.

Todos coinciden en señalar una de las grandes virtudes del festival: su vocación de ofrecer un cine “inencontrable no ya en Asturias, sino en España”, conectado a las últimas tendencias creativas y alejado de lo que Bande llama “cinematografía palomitera”. En eso está de acuerdo Amanda Castro, que considera “muy positivo” que Gijón cuente con un festival “de ese prestigio”. “Es verdad que ha apostado por un cine que es poco comercial o más complicado”, valora Castro, “pero eso me parece muy interesante: es uno de los pocos espacios que tenemos para acercarnos a esa clase de películas”.

Apoyo a lo propio Hay otro matiz que no carece de importancia: el que tiene que ver con el apoyo que desde el festival se ha venido dando al cine asturiano. “Es la institución que más ha hecho por los cineastas de aquí”, dice Bande, mientras Fernández destaca que “apostó por los directores de la región sin reparar en la calidad final de los productos, atendiendo más a la ilusión que a los medios”.

El director de La torre de Suso señala, además, que “las películas que hago ahora no encajarían dentro del Festival, pero Cienfuegos fue el primero que me dio la oportunidad de mostrar mi obra ante el público; y, retorciendo el argumento, en el festival veo películas que no se parecen en nada a las que yo quiero hacer, pero que me educan como espectador y como cineasta”.

Bande añade que a él el certamen le ayudó, en primer lugar, como escuela (“pude pasar una tarde con Kiarostami y vi películas que no habría conocido de no ser por el certamen”) y relata que, hace unos meses, participó en un festival de cine alemán en el que hubo un ciclo dedicado a cineastas asturianos cuya obra se dio a conocer en el evento gijonés, lo que implica una “proyección internacional” que resultaría casi imposible realizar por otros cauces y que no es un caso aislado.

“Me consta”, dice Bande, “que gracias a Cienfuegos el trabajo de los directores asturianos ha llegado a verse en los lugares más insospechados”. “El cine asturiano que me interesa, y también el que no me interesa nada, lo vi en el festival de Gijón”, concluye el cineasta.

Amanda Castro presentó su primer cortometraje, Tierra de guerrillero s, en el Día d’Asturies, mientras que el segundo, A golpe de tacón , se estrenó en la sección Esbilla. Ella piensa que “cada uno tiene su propia experiencia y no puedo hablar desde una perspectiva global, pero el certamen cuenta con una sección reservada a cineastas asturianos, con el Premio Nuevos Realizadores, con los cursos que organiza en colaboración con Cajastur… No se puede decir que no se hagan cosas por los directores de aquí”. Tom Fernández destaca que “allí todos los cineastas asturianos sabemos que tenemos disponible un espacio”, y José Braña piensa que “el apoyo que el certamen da al cine asturiano es el correcto; en Asturias no hay mucha masa crítica cinematográfica desde el punto de vista de la autoría, y el festival se ha abastecido de trabajos asturianos en una cantidad aceptable”.

¿Se podría hacer más? “Todo es opinable y analizable”, responde Braña, “pero por sus propias características, puede que el festival no sea todo lo chovinista que muchos desearían; en mi opinión, el trato que desde el certamen se da al cine asturiano es el apropiado”.

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