Tener unos pies planos no sólo significa haberse podido escaquear de la mili, sino que genera problemas musculares, dolores en la extremidad, o un pie débil. Y es que los pies son mucho más que un objeto de deseo, de fetichismo, o algo que lucir en verano. “Son un parte del cuerpo a la que hay que cuidar desde niños para evitar padecer malformaciones en el futuro”. El profesor del departamento de Pediatría y Ortopedia, de la Universidad de Podología de Nueva York, Russel G. Volpe, ofreció ayer una ponencia en el marco de las III Jornadas de Podología de Asturias, que se celebran hasta hoy en Gijón, y a las que acudieron profesionales de toda España para hablar sobre la podología infantil.
¿Cuáles son las malformaciones más frecuentes en los niños? Problemas congénitos, cuyo tratamiento es mejor cuando son bebés, donde se utilizan tratamientos de escayola. Problemas de la marcha, como los pies hacia adentro (que son bastante comunes), o los pies planos, que generan una forma rara de caminar y dolores.
¿Estos problemas son fácilmente detectables por un Pediatra o es necesario acudir al podólogo? Es dificultoso para los pediatras porque se centran en temas generales, y a no ser que sea muy obvio el tema del pie, no son capaces de detectarlo. Un podólogo como se basa sólo en el pie es capaz de detectar problemas más ligeros que un pediatra no ve.
¿En qué momento hay que llevar al niño al podólogo? Cuanto más pequeño mejor, a mí me gusta ver a los niños antes de que empiecen a caminar, sobre los seis meses, porque soy capaz de hacer un tratamiento a esa edad y el resultado va a ser muchísimo mejor a corto y largo plazo, que si tardas mucho más en verlos.
¿Qué tipo de conductas son las que harían sospechar a los padres? Puede haber muchos motivos. Cualquier anormalidad que vean los padres, si tiene el pie plano, si se cae muy fácilmente, o cualquier cosa anormal. Fijarse en conductas anormales para su edad: Si el niño quiere que le cojan mucho en brazos, o si no quiere correr...
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