El tejido asociativo también tendrá recompensa en forma de medalla de plata de la ciudad. Uno de los galvanizadores de la dinámica sociedad gijonesa, la participación ciudadana, recibe así el reconocimiento pro haber cooperado en el desarrollo de Gijón. La tertulia El Garrapiellu recogerá el galardón este miércoles “en nombre de todo el asociacionismo cultural asturiano, en especial de aquellos que luchan por la identidad de nuestra región”, según señala el secretario de la tertulia, Vicente Villazón.
El Garrapiellu (piña de gente, en castellano) destila el aroma del asociacionismo añejo de Gijón. La tertulia desprende olor a café, a tardes de debate y a sudor de esfuerzo. No en vano, la asociación se fundó en una cafetería, El Polígono (como su nombre indica, en el Polígono de Pumarín) en 1988. Desde entonces, El Garrapiellu nunca ha tenido un local social. “Preferimos juntarnos en cafeterías o al aire libre. Es mejor dedicar el dinero a hacer cosas que a mantener un local”, sostiene Villazón. Así, todo aquel que quiera pertencer a la tertulia sólo tiene dos vías de contacto: el facebook o el blog de la asociación.
Ese carácter abierto y casual es heredero de sus orígenes. “No es casualidad que hayamos nacido en el Polígono. Es un barrio obrero, pero con muchas inquietudes culturales. Y, lo más importante, hay gente de toda Asturias”, señala su presidente, Tino Lozano.
Ese pegamento sensitivo y asturiano es la esencia del Garrapiellu. “Defendemos nuestro patrimonio tanto material como inmaterial: nuestras construcciones, nuestro paisaje, pero también nuestra música, las tradiciones y la llingua”, explica Vicente Villazón. No obstante, el secretario de la tertulia añade un matiz: “Que reivindiquemos lo asturiano no quiere decir que seamos nacionalistas. Es más: la esencia reivindicativa no puede estar capitalizada por el nacionalismo”, aclara Villazón.
En sus 23 años de historia, El Garrapiellu no ha desistido en llevar a cabo múltiples actividades que pongan en valor la identidad asturiana y que creen conciencia entre la población. Para sus directivos, tres han sido los hitos de la tertulia hasta el momento: las jornadas de juegos tradicionales, ya desaparecidas, y que llegaron a integrar 22 especialidades; el concurso de cuentus curtius, uno de los más añejos de Asturias en la categoría de asturiano; y la marcha andariega entre Gijón y Covadonga, que ellos mismos señalizaron con carteles en asturiano. La marcha de 2011 se celebrará entre los días 15 y 17 de julio con salida de Deva hasta Sietes (Villaviciosa) como primera etapa; Sietes-Llames de Parres y llegada a Covadonga. El precio del viaje, que incluye autobús, peronoctación y comidas, es de 85 euros.
La defensa de la llingua es otro de los ejes vertebradores de El Garrapiellu. En 2008 acudieron a una convención de la Unesco en Sofía (Bulgaria) sobre patrimonio material e inmaterial. “No puedo entender como en Sofía se valore el asturiano como bien inmaterial de la humanidad y en asturiasno haya un interés real por parte de los políticos por ponerlo en valor”, lamenta Vicente Villazón, que también pone el énfasis en el patrimonio industrial.
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