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Viernes 25 de Mayo de 2012

La homeopatía entra en la sanidad pública

Los médicos asturianos recurren a las terapias alternativas para tratar a sus pacientes

09/01/2012 00:00 /

“Para ejercer la medicina hay que ser médico”. Ese decreto real de Alfonso XII, nunca derogado, es el que hoy esgrimen los médicos homeópatas para defender su especialidad y enfrentarse a los intrusos que les desprestigian. Esta práctica está de moda en España y en Asturias, donde muchos profesionales de la sanidad pública aconsejan a sus pacientes que se tomen medicamentos homeopáticos para combatir su enfermedad, aunque no estén financiados por la seguridad social. El debate sobre su eficacia colea desde hace años. Recientemente el Ministerio de Sanidad publicó un informe en el que dudaba sobre su utilidad terapéutica. Pese a las reticencias, la profesión está regulada y las consultas privadas llenas.

Al 87% de los asturianos les suena la palabra homeopatía, pero el 34% tiene un concepto totalmente erróneo de lo que es y solo el 32% ofrece una definición que se acerca a la realidad. De los que conocen esta práctica, el 4% es a través de su médico de familia; otro 4% por el farmacéutico; el 2% por un facultativo de un seguro privado; y otro 6% por un especialista homeópata directamente. En suma el 16% es gracias a un profesional sanitario. Estos son algunos datos incluidos en el primer estudio de sobre la homeopatía elaborado por Laboratorios Boirón.

¿Pero qué es en realidad la homeopatía? Los especialistas lo definen como un método terapéutico para la prevención, alivio o curación de enfermedades utilizando medicamentos homeopáticos, que son eficaces en patologías agudas, en las crónicas y que pueden complementar cuidados paliativos. Los médicos realizan un estudio pormenorizado del paciente, además de los síntomas, y proceden a aconsejar un tratamiento invidualizado. La idea es incentivar al cuerpo para que utilizando sus propios recursos combata la enfermedad. Los medicamentos se presentan bajo formas clásicas, como gotas, comprimidos o jarabes, o de otras más específicas, como tubos de gránulos y monodosis con glóbulos, que son bolitas dulces.

Ese es el material con el que trabajan los facultativos. En Asturias, hay más de 80 profesionales acreditados para ejercer en las medicinas alternativas, de los que 40 son homeópatas. De esos 40, más del 50% tienen consulta en la sanidad pública. El resto de los profesionales pueden tener algún conocimiento pero no una titulación específica.

Esos son los datos que obran en el Colegio Oficial de Médicos del Principado, que dispone de una sección de una Sección Colegial de Médicos Acupuntores, Homeópatas y Naturistas, presidida por el doctor Francisco Fernández-Guisasola. Todos los facultativos que se integran tienen que estar acreditados y eso supone que además de estas licenciado en Medicina tiene que tener, como mínimo, 30 créditos más de formación superior en másteres o posgrados. En la Universidad de Oviedo solo se imparte una asignatura de libre configuración, pero la mayoría recurre a las Universidades de Zaragoza o Valladolid.

Fernández-Guisasola admite que cada vez más médicos de familia recurren a la homeopatía, aunque no se puede decir que se haya generalizado y pese a que utilizan criterios que se mezclan con los convencionales. Eso supone que prescriben los fármacos de la forma habitual, sin describir un tratamiento individualizado ni atender a las características del enfermo. Es otra forma de acercarse a la homeopatía. Legalmente está regulado como un acto médico y los fármacos están dentro de la ley del medicamento. En España se calcula que son 9.000 médicos prescriptores, pero no hay datos concretos de Asturias.

El problema es cuando llegan pacientes a las consultas privadas rebotados de especialistas, deshauciados por otros facultativos. Así lo explica el doctor Luis Rekarte de Silva, que reconoce que no disponen de una varita mágica para curarlo todo. Rekarte, que está asentado en Gijón y que tiene una consulta propia desde hace 30 años, señala que la clave de su prestigio es el éxito. Como en el resto de las disciplinas no tiene un 100% de curaciones, pero ayuda a sus pacientes y el boca a boca se convierte en su mejor aliado.

Rekarte y Fernández-Guisasola confían en estas terapias por la individualización del tratamiento, por el enfoque global y porque apenas se han descrito efectos adversos. Según el estudio de Laboratorios Boirón, la de los pacientes llegan a sus consultas con problemas respiratorios, alérgicos y gripales, seguidos de los que tienen trastornos de ansiedad, insomnio y estrés. En tercer lugar aparecen los que quieren fortalecer sus defensas y después los que arrastran patologías dermatológicas.

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