El manzano es muy delicado. En una plantación pueden convivir hasta 137 especies vegetales y más de 1.700 animales. Detectar a tiempo un plaga o minimizar los riesgos de padecer una enfermedad son claves para el éxito del cultivo ya esté destinado a producir sidra o manzana de mesa. Si a esto sumamos que el clima cantábrico es muy propicio para desarrollar enfermedades en las pomaradas, resulta primordial conocer bien los riesgos. El Serida acaba de publicar una guía dirigida a los productores asturianos que incluye más de 200 fotografías y un listado detallado de las parásitos que dañan el cultivo, así como de la fauna que, en cambio, lo beneficia Su protección requiere, cada vez más, un conocimiento técnico. Para avanzar en la profesionalización, los investigadores del Serida han trabajado durante años para elaborar la publicación y ayudar a los que viven de la manzana. El trabajo ha dado sus frutos. Y los productores ya tienen en su mano el documento que les da pistas y les aconseja sobre cómo gestionar el cultivo de manzano.
Entre otros, ofrece las claves de cómo llevar a cabo una buena fertilización. Explica cuál es el problema si no lo hacen bien. Y es que un exceso convierte al cultivo más sensible al ataque de parásitos como el moteado, la enfermedad más dañina para los manzanos en regiones húmedas, como es el caso de Asturias. Y aconseja mantener la vegetación mediante el pastoreo con vacas, caballos, ovejas o gansos, porque disminuye la incidencia de dos de las plagas importantes: el corzo, que evita la plantación si hay ganado y los roedores, ya que sus poblaciones se reducen en terrenos pastados del pisoteo.
A la hora de iniciar la actividad los expertos aclaran que no es bueno instalar plantaciones en terrenos que favorecen las nieblas o una elevada humedad como sucede con parcelas próximas a ríos o vaguadas ya que multiplica la presencia de plagas.
El presidente de la Agrupación Asturiana de Cosecheros de Manzana de Sidra (Aacomasi), Álvaro Juan Menéndez, conoce bien la guía. Asegura que se trata de un libro “práctico, ecológico, claro y ordenado” que será clave como parte de la apuesta del Serida por transferir conocimiento y fomentar la formación de los agricultores. Y todo de cara a “competir en un mundo global” en el que el productor “tiene que adaptarse a las circunstancias y es ahí donde entran “el trabajo, la previsión, los medios y la investigación. Menéndez subraya que, pese a las innovaciones que se han introducido en el sector sidrero, una parte de esa cadena --los productores-- “se ha quedado atrás” y este tipo de iniciativas complementan la formación y el empuje que necesitan para competir en el mercado.
Detrás de este estudio está el trabajo de los investigadores Marcos Miñarro, Enrique Dapena, y María Dolores Blázques. Se trata de un libro “asequible” para el agricultor que reúne más de 200 fotografías que permitirán identificar y solucionar los problemas que surjan en una pomarada de forma sencilla. De hecho, es el primer documento en Asturias dirigido a los productores de manzana de sidra y mesa. “Es didáctico y práctico y muy visual que permite reconocer los problemas”, explica Miñarro.
Los autores han dividido la publicación en tres partes: las enfermedades, las plagas y la fauna que resulta beneficiosa para el cultivo. En el caso de las plagas y las enfermedades se describen el organismo y sus daños y se dan a conocer el ciclo de vida, las posibles estrategias de control así como otras informaciones que se consideran relevantes. En cuanto a la fauna beneficiosa describe las especies más frecuentes y sus ciclos de vida.
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