Fue en 2005 cuando acabó toda una forma de vida. El 1 de febrero de ese año, Hunosa cerraba el último pozo minero de Siero, el de Pumarabule, en Carbayín Bajo. En los mejores momentos de la mina había cerca de 2.000 trabajadores que sacaban cerca de 2.000 toneladas de carbón al día. Ahora ya sólo queda el recuerdo de esos tiempos, mediados del siglo pasado, reflejado en el que es un icono del paisaje y paisanaje e imagen de su historia: su castillete.
Un símbolo que está ahora bajo amenaza. El pleno ordinario del Ayuntamiento de Siero, el del pasado jueves, daba luz verde a una modificación urbanística que pretende mirar al futuro: facilitar la construcción de un polígono industrial que ocupe la superficie ociosa del pozo para reactivar la castigada economía de la zona y dar posibilidades a la creación de empleo. Pero para el desarrollo de esta área hay un obstáculo, el citado castillete que data de los años 40. Se encuentra en medio de todo y molesta para el desarrollo del proyecto. Por eso, en ese pleno y con esas modificaciones del Plan General Ordenación Urbano (PGOU), se arrebataba la protección del elemento.
Entonces surge el miedo. El portavoz del grupo municipal de Izquierda Unida, Nicolás Fernández Palicio, ya ha dado la voz de alarma. El elemento puede desaparecer. Y ayer era el eco de una población luchadora representada en el presidente de la inquieta asociación de vecinos, La Malpica, quien elevaba la voz. “Que nos arrebaten una seña de identidad es ya lo último que podían hacerle a un pueblo a devastado”, comentaba Víctor Fernández. “Acabaron con nuestra forma de vida y ahora se nos quiere arrebatar nuestra historia”. Los vecinos llevan días intentando hablar con los responsables de Patrimonio de la compañía hullera, “sin éxito”. “Ahora atamos cabos; nuestros temores se hacen realidad y vemos la sombra de la amenaza sobre este trozo de metal que forma parte de la columna vertebral del pueblo”.
Con la descatalogación del castillete, en principio, se despejaría el camino a un posible traslado del elemento. Eso es lo que piden insistentemente los vecinos -“ya nos hemos informado y es posible técnicamente”, comentaba Fernández- y el concejal de IU. El Gobierno local entiende que Hunosa tiene previsto cambiarlo de lugar, pero no hay postura ni pronunciamiento que lo asegure.
Y es que Siero ya está vacunada contra el virus de la piqueta en elementos del patrimonio industrial y minero. La asociación La Malpica ayer, como el jueves hizo IU, mira hacia atrás con preocupación y recuerdan como entraron las máquinas excavadoras a principios de 2007 y despejaban la superficie del pozo de Solvay, en Lieres, para lo mismo, para construir un polígono industrial. Casi cinco años después, y tras muchas polémicas y hasta procesos judiciales, ese área industrial que era la esperanza de sus vecinos (divididos) sigue siendo una preciosa zona urbanizada sin actividad alguna. Carbayín quiere un polígono, pero no a costa de sacrificar y olvidar una historia que los ha hecho como ahora son.
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