Un total de 300 árboles autóctonos fueron ayer repartidos por integrantes del movimiento vecinal contra el convenio de Comamsa y ayuntamiento por el que se prevé construir 1.500 plazas de aparcamiento en el subsuelo de Uría. Según los integrantes de este movimiento, con las obras se talarán 200 árboles del Campo de San Francisco. Javier Lozano es portavoz de esta amalgama de asociaciones y afirmó que esta iniciativa tiene el objetivo de llamar a la “conciencia de la ciudadanía ante la tala del parque ovetense”. En la entrega también se encontraban los portavoces de los grupos de la oposición, la socialista Paloma Sainz y el edil de Asciz Roberto Sánchez Ramos.
Con el lema Salvemos el corazón de Oviedo se hacía entrega, junto con el regalo del árbol, de una octavilla en la que se explica el contenido del acuerdo entre la constructora Comamsa y el alcalde, Gabino de Lorenzo. Se recuerda, así, que este acuerdo nace como fruto de la necesidad de compensar a la empresa por la expropiación del palacete Villa Magdalena; un inmueble que en su día se tasó en tres millones de euros mientras se calcula que, con la operación de los aparcamientos, la constructora se puede embolsar más de 150 millones. Desde el movimiento se entiende, además, que este convenio es ilegal “porque no se puede entregar en propiedad un patrimonio de todos para un lucrativo negocio privado”.
El movimiento asegura que la obra es “letal” para el Campo de San Francisco y pone en riesgo los inmuebles que hay junto las calles Uría y Toreno. El reparto de árboles se repetirá el próximo domingo día 10 en el Paseo de los Álamos.
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