Oviedo se vistió ayer de rosa fucsia. La noche de la capital se llenó de glamour, champán y dulces con su primera Fashion Night. Una veintena de tiendas de moda transformaron Oviedo en una pasarela a la luz de la luna que logró su objetivo, atraer clientes. Unas alfombras fucsia anunciaban a las ocho de la tarde qué locales se habían sumado a la noche del glamour. Media hora después ya no hacía falta mirar al suelo, el gentío mostraba dónde estaba la fiesta de la moda que no acabó hasta la media noche.
Los comerciantes se volcaron con la iniciativa. La mayoría sirvieron cava o champán, otros dieron bombones y alguno hasta organizó un pase de modelos en el escaparate para llamar la atención de la calle. Y lo consiguieron. En Cervantes, alguno de los bancos de la acera tenía tanto público como la tienda a la que se enfrentaba.
Nadie quiso perdérselo y las tiendas carbayonas que se sumaron a la Fashion Night estaban llenas a los pocos minutos de ponerse en marcha la actividad, que se desarrolló de ocho a doce pero que se extenderá a toda la noche si la caja de esta fiesta de la moda compensa el gasto. El objetivo de la primera noche de la moda era sondear la calle para ver si una iniciativa de estas características puede funcionar en Oviedo, como ya hace en París, Milán o Madrid, entre otras. Si sale bien, se instaurará de forma periódica D







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