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Viernes 25 de Mayo de 2012

La ópera se enfrenta a la crisis con una nota romántica

La 65 temporada acerca a la capital asturiana títulos clásicos con preponderancia de obras del XIX y un elenco de intérpretes que ya ha demostrado ser un valor seguro para el Campoamor

El Campoamor, a rebosar de público. El Campoamor, a rebosar de público.

30/12/2011 00:00 /

La Fundación Ópera de Oviedo capeará la crisis con una temporada basada en un repertorio netamente romántico y unos intérpretes muy queridos para el público asturiano que prácticamente garantizan el éxito, pese a que las producciones no se distinguirán por el lujo de años anteriores. De hecho, el programa superará los recortes presupuestarios recuperando producciones propias y a la apuesta por las coproducciones, sin descartar también cambios de formato, como ya ha ocurrido en la actual temporada con Norma, que puedan afectar algún título presentándolo en una versión concierto o semiescenificado.

La nueva temporada comenzará el próximo 11 de septiembre en el Campoamor con la ópera Werther de Massenet, a la que seguirán Lucia de Lammermoo r de Donizetti, Turandot de Puccini, Agrippina de Häendel y Don Carlo de Verdi.

La programación es una consecuencia clara del recorte presupuestario que ha reducido la capacidad de innovación de la fundación, que habitualmente introducía como apuesta algún título moderno cuya acogida era siempre una incógnita. Esta vez, la fundación ha ido sobre seguro y ha puesto su confianza en un programa más conservador que garantice el éxito y evite debates.

Se trata de un programa romántico, con la excepción de Agrippina , que puede interpretarse como una concesión al gusto mayoritario de Oviedo, donde los títulos más modernos siempre han tenido peor aceptación. La nueva temporada ofrece tres títulos netamente románticos y uno de Puccini que, pese a ser del siglo XX, continúa la línea de los otros. Sólo escapa de esa homogeneidad Häendel con su Agrippin a, que es una obra barroca. No obstante, el éxito conseguido por Ariodante hace dos años parece garantizar la elección de esta ópera como una apuesta segura de cara a un programa clásico muy acorde con el gusto conservador del respetable del Campoamor.

La elección de obras clásicas que no generen debate se completa con el hecho de que, además, se trata de producciones propias o coproducciones que abaratan costes.

Los formatos de la próxima temporada también escapan de la opulencia de años anteriores e incluso plantean semiescenificaciones o versiones de concierto menos atractivas artísticamente, pero que no tienen porqué decepcionar a nadie como, de hecho, ha sucedido este año con Norma, cuyas carencias escenográficas no han impedido que lograra un gran éxito.

Lucía de Lammermoor es una producción propia, Turandot podía terminar siendo una versión concierto y Agrippina y Don Carlo son coproducciones, la primera de Ópera de Oviedo en colaboración con la Ópera Flamenca De Vlaamse Opera y la segunda de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO), el Festival Ópera de Tenerife, el Teatro de La Maestranza y la Ópera de Oviedo.

La fundación explica a través de la elección de los títulos y los formatos de esta temporada su intención de sobrellevar la crisis primando la venta de entradas sobre posibles valores artísticos que todavía no han demostrado nada.

Esta unidad frente a la crisis, pretendida con la elección de títulos populares, también se vislumbra en la designación del elenco de artistas que los pondrán en escena. Con la única excepción del mexicano Arturo Chacón, el resto de nombres ligados a la nueva temporada son artistas habituales y muy queridos en Oviedo. José Bros, Nancy Herrera, Mariola Cantarero, Emilio Sagi, Marzio Conti, Elisabete Matos, Pietro Spagnoli, Giancarlo de Mónaco y Ainhoa Arteta son los que han trascendido por el momento.

Estos artistas son personas relacionadas desde hace años con Oviedo y con la fundación. Han dado buenos resultados y se les supone un compromiso más allá de lo artístico que los convierte en un valor seguro dentro de la crisis, porque se les ve capaces de triunfar pese a la falta de ostentación escénica que implica esta situación económica.

El motivo es la caída del apoyo institucional y el mejor ejemplo es la postura del Ayuntamiento de Oviedo. El regidor local, Gabino de Lorenzo, había sido un histórico defensor de la ópera llegando incluso a convertirla en el emblema de la cultura cabayona. Sin embargo, desde 2008 el apoyo municipal en forma de fondos se ha desplomado un 44%, lo que significa que la subvención actual apenas supera los 373.600. Es de reseñar que la ayuda de las Administraciones no se gasta, sino que se invierte, de manera que la fundación genera 138 empleos.

Cada euro de subvención recibido, la fundación lo multiplica y lo convierte en riqueza. En números totales, los 5,5 millones de euros que cuesta la temporada se transforman en 6,5 euros de Producto Interior Bruto (PIB) según una auditoría realizada por la agencia Deloitte este mismo año.

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