Los primeros viernes de cada mes, los miembros de la Asociación Asturies Conbici salen a dar una vuelta, lógicamente en bicicleta, por las calles de Oviedo. Sin embargo, este pasado viernes no era una masa crítica -así llaman a los encuentros mensuales- común, ya que Oviedo ha iniciado la instalación de la Zona 30, el proyecto de fomento de utilización de las bicicletas que está llevando a cabo el ayuntamiento.
Más de una docena de ciclistas urbanos salieron en grupo a última hora de la tarde del viernes y parece que han dado su bendición a la iniciativa. Entre ellos, Covadonga Álvarez, representante de la asociación, que se muestra positiva ante la acogida del plan en la ciudad. “Habrá que ver cómo evoluciona, pero las primeras impresiones han sido buenas”, comenta.
Joaquín Arce, director general de Política Forestal que también acudió a la masa crítica, explica que el trayecto duró aproximadamente una hora y media en la que los asistentes intentaron pasar por las principales arterias 30 de la ciudad, entre las que se encuentra desde ayer la calle Foncalada.
Desde La Losa de Renfe, pasando por la Avenida de Santander y las calles Calvo Sotelo, Hermanos Pidal, Campomanes, González Besada, Marqués de Santa Cruz, Melquiades Álvarez o la calle Uría.
Durante el trayecto, se manifestó, según explica Covadonga Álvarez, uno de los principales beneficios del ciclismo urbano, como es no verse perjudicado por el tráfico lento o los embotellamientos: “Desde la glorieta de la calle Independencia hasta la Avenida de Santander había bastante atasco, pero con la bici no afecta”. Precisamente el tráfico lento es lo que alegan los más críticos con la zona 30. Álvarez lo tiene claro al respecto: “Un manifiesto de los taxistas de la ciudad decía que los datos recogidos por la profesión indicaban una velocidad media de 20 kilómetros por hora en ciudad. Es un indicador de que situar la velocidad a 30 kilómetros por hora en algunas calles no va a suponer un problema porque la velocidad que permiten las calles es, en sí misma, baja”.
Los miembros de la Asociación Asturies Conbici opinan que el proyecto hará mejorar la imagen de los ciclistas en el futuro y animará a muchos a dejar el coche en casa para hacer los trayectos más cortos en dos ruedas en vez de en cuatro. “A veces sí se ven malas caras o te llevas sustos con los coches, que no se esperan ver una persona en bicicleta, pero si somos muchos y se van borrando los prejuicios se verán los beneficios reales de su utilización, como es la comodidad, el precio y la rapidez que proporciona por ciudad”, incide Álvarez.
Por lo pronto, las señales ya están avisando a los conductores de la presencia de ciclistas. Ahora les toca a los ciclistas avisar a los conductores de que las bicis han llegado para quedarse.
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