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Viernes 25 de Mayo de 2012

La torre de Babel de la calle Jovellanos

REPORTAJE: Decenas de ovetenses y extranjeros participan cada semana en un intercambio de idiomas en una cafetería

Grupo de 30 personas que participó en uno de los últimos intercambios. José vallina Grupo de 30 personas que participó en uno de los últimos intercambios. José Vallina

05/02/2012 00:00 / / OVIEDO

Se imaginan que hacen tres taiwanesas, dos alemanes, cuatro ingleses, dos estadounidenses, una polaca, dos francesas y varios asturianos juntos? Sencillo: practicar idiomas. Pero no de cualquier manera. Franziska Arndt y Ana Isabel Angulo pusieron en marcha hace años un proyecto al que denominaron Pachange -por las iniciales de sus nombres y change, cambio en inglés- con el objetivo de organizar encuentros de intercambio para practicar idiomas. El plan se suspendió cuando Arndt tuvo que cambiar Oviedo por Málaga pero, desde hace semanas, Rafael López le tomó el relevo.

López buscó un local en el que desarrollar los intercambios multiculturales y, qué mejor lugar que un café en el que sus dueños, además, aplican descuentos a los participantes y les obsequian con algún que otro tentempié. Este local es el Café Oriental, en la calle Jovellanos, que cada jueves reserva su planta superior a la iniciativa multilingüe. Además, para el establecimiento constituye una forma de mantener una clientela fija cada semana en época de crisis.

Pero la previa al encuentro en sí es larga. Los interesados, que suelen enterarse de la existencia del proyecto por el boca a boca o por notas que Rafael López cuelga en tablones de Universidades y la Escuela Oficial de Idiomas, deben enviar un correo electrónico a la dirección que aparece en la web de Pachange. En el correo, deben detallar, además de sus datos personales, el idioma que desean practicar y su nivel. Los cupos son limitados, explica Rafael López, “nunca hay más de un extranjero con dos españoles”. López se encarga de distribuir las parejas en función de su nivel en el idioma elegido y los jueves, cuando los participantes llegan a la Plaza de la Catedral a las 21.00 de la noche, comienza a ordenarlas.

La plaza, al igual que el Café Oriental, que los recibe media hora después, se transforma en un auténtico babel de convivencia. Primero tocan las presentaciones, mientras se colocan las pegatinas que identifican a cada pareja. Marina Fernández es de Trubia y, desde que realizó el primer intercambio de idiomas, es una habitual. “Vengo para coger soltura con el inglés, que en junio me examino del Advanced” , explica.

Mar Vigil, de Lugones, forma parte de la iniciativa desde hace varias semanas. “Vengo para practicar el oído; es un proyecto muy interesante; ya me tocó con dos americanas y una jordana y fue genial”, comenta. Mar Vigil es ingeniero técnico de Minas y cree fundamental tener un buen nivel de inglés para encontrar trabajo.

También son bastantes los extranjeros que han encontrado en Pachange una oportunidad, no sólo de mejorar su español, sino de conocer gente. Este es el caso de Hally Mckendry, de Texas, que está dando clases de inglés desde septiembre en Asturias y quiere aprender español. O de Fabiola, nombre castellanizado de una taiwanesa que estudia Económicas. “Escribir me parece más fácil pero al hablar no podemos reaccionar muy rápidamente porque la gramática es más complicada”, indica.

Otra taiwanesa, Estrella, comparte mesa en el Café Oriental con Pablo García, un ovetense que estuvo tres meses trabajando en Inglaterra el año pasado y que ya notaba que su inglés volvía a estar “un poco flojo”. No obstante, más que perfeccionar el idioma, confiesa que, tras la primera experiencia, decidió repetir porque “se pasa un muy buen rato y el coste es simbólico, de un euro”, por los gastos de la organización. Los tiempos en el Café Oriental son claros: la primera hora (de 21.30 a 22.30) se dedica a un idioma y la segunda, al otro. Primero es Estrella quien en inglés, aunque siempre hay unos minutos para el chino, relata la historia de la dinastía Ming a Pablo. Luego le tocará a él hablar de Asturias.

Unas mesas más allá, Melina Zdonpas, alemana, comenta que en su país los salarios son más elevados que en Asturias. Sin embargo, asegura que le encantaría encontrar un trabajo aquí y quedarse a vivir en Oviedo.

Azucena Mojardín, una joven de Grandas de Salime que estudia Enfermería en la capital también participa en el intercambio porque, pese a que va a la Escuela de Idiomas, cree que la conversación es “lo más importante”. Gretel Sánchez, en cambio, prefiere el francés. “Salut! Ça va eté ta semaine?”, pregunta a su interlocutora, Sophie Jan, para comenzar la conversación.

Pasadas las 23.30 horas, después de compartir idiomas, unos refrescos y las tapas obsequio del café, los alumnos se despiden hasta la próxima cita.

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