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Jueves 23 de Febrero de 2012

El transporte del futuro en la capital

LA VOZ DE ASTURIAS, en colaboración con BYMESA, sortea entre sus lectores dos bicicletas eléctricas a la semana

Javier Valdés con un amigo, Alejandro González, probando las bicis por la ciudad. Pablo lorenzana Javier Valdés con un amigo, Alejandro González, probando las bicis por la ciudad. Pablo lorenzana

02/01/2012 00:00 /

Oviedo quiere convertirse en una ciudad del siglo XXI y uno de los obstáculos para conseguirlo es el tráfico. Con el fin de paliar este problema, el consistorio local ha puesto en marcha una serie de iniciativas destinadas a fomentar el uso de la bicicleta en el casco urbano adhiriéndose al proyecto europeo SUMOBIS. La más llamativa es la creación de carriles limitados a 30 kilómetros por hora, y con prioridad para las bicicletas, que vertebran el casco urbano. También han intentado promocionar el uso de bicicletas eléctricas para ayudar a allanar las cuestas que los ciclistas se pueden encontrar en la ciudad. La propia Policía Local ha llevado máquinas de este tipo a los colegios para darlas a conocer.

El otro gran impedimento para que este método de transporte reine en Oviedo es la meteorología pero, como explican los promotores de la idea, “si en los países nórdicos la utilizan, ¿por qué aquí no, si llueve menos y hace menos frío?” Ellos mismos responden que es “cuestión de acostumbrarse” y en eso está la Policía con sus programas en los colegios.

LA VOZ DE ASTURIAS, en colaboración con la empresa BYMESA, se ha sumado a esa iniciativa con una campaña en la que los lectores podrán participar en un concurso en el que cada semana se regalarán dos bicicletas eléctricas de última generación de la marca española BME. Los interesados en participar deberán recortar el cupón que sale diariamente en LA VOZ, rellenarlo con sus datos personales y enviarlo a la calle La Lila número 6 bajo, 33002 de Oviedo o llevarlo en persona.

Batería recargable Las bicicletas llevan una batería que se recarga a la red como un móvil y tiene una vida útil de 50.000 kilómetros en su versión de litio. Su funcionamiento es sencillo. Mientras se dé pedal o no se frene, el motor auxiliar apoya a la pedalada, no la sustituye, sino que su misión es que circular cuesta arriba sea igual de duro que hacerlo cuesta abajo. Subir por cualquiera de las empinadas calles de Oviedo tendrá la misma complicación que andar por llano o incluso menos, pues el motor es lo suficientemente potente como para llevar a la bici y a su ocupante casi en volandas o, al menos, esa es la impresión una vez se prueba. No hay acelerador, pero si tres posiciones del motor según se necesite más o menos empuje.

Los modelos que fabrica BYMESA son distintos según la batería que monten, que puede ser de plomo o litio, y el tipo de bicicleta, ya que las hay de montaña, de paseo o incluso plegables. Estas últimas han sido diseñadas para aquellos que viven fuera de la ciudad, para ayudarlos a evitar los problemas de aparcamiento. Con una bicicleta eléctrica guardada en el maletero, se puede dejar el coche en las afueras y adentrarse en el tráfico urbano sin problemas. Además, se trata de máquinas que funcionan con electricidad, lo que significa que no contaminan. Los precios de estas bicicletas oscilan entre los 600 y los 1.400 euros, lo que viendo el coste de una bicicleta normal resulta bastante asequible.

La elección de BYMESA, que tiene la sede en Asipo, para participar en esta campaña se debe a que es una de las pocas empresas españolas cuyos productos poseen la Homologación del Ministerio de Industria. Además, posee un servicio técnico que asegura la reparación de averías y la sustitución de piezas. Esto último resulta importante, ya que la mayoría de las bicicletas de este tipo que se encuentran en el mercado proceden de Asia y no hay manera de encontrar recambios.

La marca BME es española y eso facilita que BYMESA tenga al alcance de la mano todo lo que necesite para construir y reparar estas máquinas.

Dos de los requisitos indispensables para que estas máquinas reciban la homologación de Industria son, como explicaba ayer el ingeniero electrónico de BME, Javier Valdés, “que no posean acelerador y que los motores no superen los 25 kilómetros por hora”. Eso no implica que no se pueda correr más si se fuerza la pedalada, lo que significa es que en el momento que se pasa de esa velocidad el motor deja de prestar su ayuda. Las BME lo cumplen a rajatabla.

Las bicicletas eléctricas no son la única apuesta por el transporte verde de BYMESA, que ya ha puesto la vista en las motos eléctricas como otra posibilidad a tener en cuenta. Es de reseñar que la empresa no vende a particulares, pero sus productos BME se pueden encontrar en las tiendas.

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