Logo Público

Viernes 25 de Mayo de 2012

Un patrimonio escondido

Un estudio detecta 10 nuevas variedades de vid // En el XIX, su cultivo ocupaba 5.500 hectáreas

19/06/2011 00:00 /

El suelo asturiano esconde un patrimonio natural que estaba olvidado. En el siglo XIX, Asturias ocupaba los primeros puestos en el mercado vinícola. Sus caldos estaban al nivel de un buen Bordeaux y con ellos España se alzó, en numerosas ocasiones, con el primer puesto en concursos internacionales. Entonces la vid ocupaba más de 5.500 hectáreas de terreno. Pero este patrimonio nunca se recuperó de la plaga que en el XIX arrasó todos los viñedos. La filoxera, un insecto que ataca a la raíz y la pudre, dejándola inservible para su cultivo, fue el principal responsable del declive de un sector primordial en la economía asturiana.

Ahora, una tesis doctoral elaborada por Paula Moreno Sanz, y dirigida por la doctora María Dolores Loureiro, en la que participa, desde hace años el Serida, sobre los recursos genéticos de vid en la región demuestra que aún hay mucho futuro. En el trabajo realizado por la bióloga se realizaron prospecciones en viñedos antiguos de diversos concejos de la región en las que se detectaron 10 nuevas variedades de vid. En dichas prospecciones se marcaron y recogieron muestras de 293 accesiones que se sometieron a análisis de ADN que permitieron identificar 27 variedades, 10 desconocidas hasta ahora y se localizaron ejemplares pertenecientes a 13 cultivares que no han podido ser aún identificados y que pueden constituir un nuevo material genético. Esta investigación supone un impulso importante a una posible recuperación del sector. Un proceso de reestructuración que comenzó hace años de la mano del Serida.

Si en el siglo XIX se echó mano de técnicos franceses para buscar una solución a la plaga --idearon el portaingerto que, según explica Sanz, se trata de “ingertar la vid sobre raíz americada para que el insecto no pudiera atacar la raíz”-- ahora, se trabaja con técnicas actuales sobre viñedos antiguos para ampliar las 123 hectáreas actuales. A aquella plaga, junto a que los cultivos se situaban en zonas de montaña que hacían que la manutención fuera cara y complicada, y el auge de la minería que era más rentable, sólo logró sobrevivir, para el autoconsumo, la zona de Cangas del Narcea. El resto, concentrado en la zona centro y el oriente, no resistieron el ataque.

Denominación de Cangas La tesis doctoral analizó durante 2008 y 2009 hasta cuatro variedades tintas (Albarín Tinto, Carrasquín, Mencía y Verdejo Tinto) y dos blancas (Albarín Blanco y Godello) de la zona de Cangas del Narcea. Para ello tomaron datos fenológicos, de fertilidad, vigor y producción y de los parámetros relacionados con la calidad de la uva. Entre los aspectos que analizaron, se abordó el de la fertilidad y en todas las variedades fueron fructíferas. Fue Albarín Tinto el que mostró los mayores valores de fertilidad de pulgares y de yemas basales. Es la primera vez que se aborda el estudio del comportamiento agronómico de variedades acogidas a la denominación Vino de Calidad de Cangas.

Este trabajo es el más importante realizado hasta el momento sobre el viñedo asturiano, y proporciona una visión general de la situación de los recursos genéticos de la vid. De momento, según explica su autora, se trata de las primeras conclusiones sobre las que seguirán trabajando. Junto al análisis de la zona de Cangas se localizaron 42 genotipos diferentes durante dos años consecuetivos.

Todos estos resultados de la tesis los dará Sanz a conocer el 24 de junio, en Córdoba.

D

Edición en PDF

Esta noticia pertenece a la edición en papel Ver archivo (PDF)



Multimedia

HOY EN LA VOZ DE ASTURIAS



La Voz de Asturias © 2012. Todos los derechos reservados

Síguenos en... Twitter Facebook RSS