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Viernes 25 de Mayo de 2012

50 profesionales, casi 18 horas y 2 quirófanos

02/02/2012 00:00

A las tres de la tarde del día 31 de enero se activó el protocolo de trasplantes. Había un donante multiorgánico que podía ser compatible con el paciente que esperaba desde el 26 de octubre por un antebrazo izquierdo. La compleja maquinaria se puso en marcha con una agilidad impensable para un procedimiento que exige movilizar a más de 50 profesionales sanitarios. Todo había concluido 18 horas después, cuando se apagaron las luces del quirófano y el trasplantado pasó a la sala de reanimación con un nueva extremidad.

Una vez activada la alerta, los profesionales sanitarios valoraron el caso, estudiaron la compatibilidad y dieron el visto bueno al trasplante. Era un candidato idóneo y había que llamar al paciente. A las siete de la tarde el receptor ya estaba en el HUCA listo para someterse a la intervención.

Los cirujanos comenzaron a operar a las nueve y media de la noche. Trabajaron de forma simultánea en dos quirófanos anexos. En uno extraían el antebrazo al donante, mientras en el de al lado preparaban el cuerpo del paciente que iba a recibir la extremidad. Todo funcionó con la misma precisión milimétrica con la que toca una orquesta. Llegó el momento del injerto, de unir vasos, nervios, músculos, ligamentos, tendones, hueso y piel. Ese era un instante crítico. Cuando la sangre comenzó a circular entre los vasos del paciente y los del antebrazo, supieron que iba a salir bien.

A las ocho y media había concluido el trasplante y a las nueve y media trasladaron el paciente a la sala de reanimación. Tardará entre 24 y 36 horas en pasar a planta y entre dos y tres días en recibir el alta. Al principio tendrán que vigilar el funcionamiento de esa extremidad. Deberá tomar de por vida tratamiento inmunosupresor y someterse a una dura rehabilitación.

Pero lo peor parece haber pasado. Así lo cree el doctor Daniel Camporro, el cirujano jefe del servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del HUCA y el encargado de liderar la intervención y de conducir toda la orquesta. Camporro agradeció la estrecha colaboración de los responsables de trasplantes, del coordinador autonómico, Jesús Otero, y de las coordinadoras en el HUCA, Lola Escudero y Pilar Alonso. En total participaron casi 50 profesionales sanitarios, prácticamente todo el servicio de Cirugía Plástica, cirujanos vasculares, anestesistas, nefrólogos, personal de enfermería...

Ellos volvieron a marcar un hito para la medicina asturiana, como en el año 1978 lo hizo con el primer reimplante de mano la doctora Carmen Pena, para quien tuvo unas palabras Daniel Camporro. Y volverán a hacerlo si surge la oportunidad, aunque en la actualidad no tienen a nadie en lista de espera.

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