El resultado del precongreso regional fue rotundo. La Federación Socialista Asturiana decidió hace dos semanas que enviaría a Sevilla una delegación en la que 37 de sus 42 integrantes habían expresado su inclinación Alfredo Pérez Rubalcaba. Con esos antecedentes, la FSA se sentía ayer en el bando vencedor entre las dos concepciones del partido en liza. “Los socialistas asturianos hemos ganado este congreso”, afirmó su secretario general, Javier Fernández. A última hora de la noche, el recién elegido secretario general aún negociaba y trabajaba la composición de la ejecutiva que le acompañará en la cúpula del PSOE hasta 2015, pero los asturianos no tenían ninguna duda de que su apoyo (“nítido y sin reticencias”, en palabras de Fernández) se vería reflejado en un papel importante.
No se citaron nombres, pero el dirigente asturiano dio por sentado que la FSA pesará en la nueva distribución de papeles, aunque sin ejercer presión en público. “Había diferencias evidentes entre los dos candidatos en las maneras de entender la organización y el futuro del partido. Yo creo que Alfredo tiene más experiencia que nadie, experiencia y sentido. Ahora lo importante es que cuente con los mejores equipos, con quienes puedan aportar más. Sin consideraciones territoriales o mediáticas”, señaló pocos minutos después de la votación, cuando los delegados se preparaban para volver a las comisiones.
Fernández aseguró que aún no sabía si Rubalcaba, en consideración a la división de los delegados casi al 50%, optaría por una directiva de integración con presencia de partidarios de la derrotada Carme Chacón. En cualquier caso, señaló que la experiencia de la FSA indica que ese gesto no siempre es necesario. La federación asturiana salió tan dividida del congreso de 2000 como había llegado a él. Fernández, que ascendió entonces a la secretaría asturiana, eligió una ejecutiva monocolor. “Ahí están los buenos resultados de convivencia en estos 12 años. Creo que la unidad del partido está garantizada en cualquier caso”, indicó.
Al regreso a Asturias, la cúpula regional debe abordar la elección de candidato (probablemente, él mismo: Rubalcaba ya le saludó como presidente) y la elaboración de las listas. Fernández asegura que en ese proceso no influirá para nada el resultado de Sevilla.
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