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Viernes 25 de Mayo de 2012

Benedicto XVI insinúa que le gustaría visitar Covadonga

«No todavía», contestó el Papa cuando el arzobispo de Oviedo le preguntó si conocía Asturias

El Papa Benedicto XVI, saluda a Fernando Masaveu, presidente de la Fundación María Cristina Masaveu. Al fondo el arzobispo. EFE/ J. L. CEREIJID El Papa Benedicto XVI, saluda a Fernando Masaveu, presidente de la Fundación María Cristina Masaveu. Al fondo el arzobispo. EFE/ J. L. CEREIJID

28/11/2011 00:00 /

Está por ver si Benedicto XVI visitará algún día Covadonga como ya hiciera en 1989 su antecesor, Juan Pablo II. Pero el Papa tampoco lo descarta a tenor de la conversación que mantuvo con el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, al final del concierto que el sábado ofreció en el Vaticano la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA).

Tras agradecerle la mención a la Santina que realizó durante su discurso, el arzobispo le preguntó al Papa si conocía Asturias. “Me dijo que no”, recordó ayer Jesús Sanz Montes en el vuelo de regreso desde Roma. Ante esa respuesta, y casi como una invitación, el arzobispo apostilló: “No todavía”, unas palabras repetidas por Benedicto XVI y que, en cierta manera, abren la puerta a una posible visita papal a Asturias.

El comentario llegó al final de un concierto seguido con interés por Su Santidad tal y como el propio Benedicto XVI le comentó al maestro Maximiano Valdés, con quien compartió unas palabras. “El Papa subió al escenario y me dijo que habíamos tocado un gran concierto”, señaló Valdés.

El maestro agradeció ese gesto “cariñoso” y explicó que el Papa elogió de manera especial la interpretación del Don Juan , de Richard Strauss. Y al final de su discurso, invitó al director de la OSPA a acompañarlo en el podio.

Un Papa melómano Tras las fotos el Papa se giró hacia los músicos, que le dedicaron un aplauso “y él sonrió”, indicó Valdés. El director alabó los conocimientos musicales de Benedicto XVI, en una intervención en la que analizó todo el repertorio del concierto. A su vez, Valdés destacó la “calidez y delicadeza” demostrada por el Papa, “nada que ver con la imagen que se ha dado de él”, añadió el director de la OSPA.

“El concierto ha sido fantástico, que era lo que me importaba”, comentó Max Valdés, quien no dudó en añadir que dirigir a la OSPA en el Vaticano supone un “broche de oro” a sus 16 años como director titular. Respecto a los elogios recibidos, el maestro advirtió que a lo largo de su trayectoria ,la OSPA “siempre se ha crecido en los grandes escenarios y ayer -por el sábado- lo hizo”.

Valdés no dudó en asegurar que esta actuación “ha sido el momento más importante de nuestra vida musical y quedará en la memoria de la orquesta y en la mía”. En cuanto al futuro de una formación, pendiente de la llegada de un nuevo titular, Maximiano Valdés afirmó: “Que tenga las oportunidades que he tenido yo y más”. A la vez defendió la necesidad de un compromiso por parte del Principado de Asturias para que la OSPA “siga desarrollándose: Espero que esa visión se mantenga”.

Al igual que el director, los miembros de la orquesta también expresaron ayer su satisfacción por el resultado de su actuación en el Estado más pequeño del mundo. “Me alegro mucho por el éxito de todos”, afirmó Alexander Vasiliev. El concertino de la OSPA no dejó de añadir que “somos un equipo sólido” y que la sinfónica de Asturias ha demostrado una vez más que “tiene un nivel adecuado para participar en conciertos de alto nivel”. El violinista Fernando Zorita añadió: “Cuando preparas algo tan bien, al volver a casa te das cuenta de que la orquesta ha subido un escalón”.

Largos aplausos La gerente de la OSPA, Ana Mateo, aseguró que al término del concierto recibió numerosas felicitaciones por la “calidad” interpretativa. “Personas que están acostumbradas a asistir a conciertos en la Sala Nervi nos han contado que los aplausos fueron más largos de lo habitual y que el Papa esperó más de lo habitual para agradecer el concierto”. Mateo también agradeció las menciones a Asturias incluidas en el discurso del Papa.

“Es una orquesta madura y estamos muy unidos”, subrayó de unos los violinistas más veteranos de la OSPA. Y con pocas palabras el músico, que optó por el anonimato, añadió: “Hicimos un buen trabajo”. “Fue muy emocionante para mí”, afirmó la violinista de origen italiano Marta Menghini, que rompió a llorar al finalizar la actuación. No era para menos, de niña, acudía a la Sala Nervi a presenciar los conciertos de las orquestas de las que formaba parte su padre. Por su parte, Myra Pearse, flauta principal, que protagonizó varios solos durante el concierto, reconoció que si bien el Capricho español y el Sombrero de tres picos , eran piezas que habían tocado muchas veces, en el caso del Don Juan , una pieza de gran dificultad, no es tan habitual para la OSPA. “Era todo un reto y la parte más difícil”, comentó esta solista, quien alabó el trabajo de su compañero Juan Ferriol, primer oboe. “En el Don Juan hace un solo y lo tocó como nunca”, comentó Pearse. Ferriol añadió que la obra de Richard Strauss “siempre supone un reto” para cualquier orquesta que la interprete. Un reto que la OSPA superó, y con nota, en la Ciudad del Vaticano.

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