¿Ha dado la espalda el Festival Internacional de Cine de Gijón a la producción audiovisual que se lleva a cabo en Asturias? A primera vista, eso es lo que parece desprenderse de las declaraciones de su nuevo director, Nacho Carballo, que apuesta por potenciar la presencia de los profesionales del sector que viven en el Principado, o bien que han nacido aquí pero trabajan fuera. Sin embargo, un repaso a la programación del certamen en los últimos cinco años con José Luis Cienfuegos como director sirven para rebatir las declaraciones de su sustituto. Y es que sólo entre las ediciones número 45 y 49 (o lo que es lo mismo, entre 2007 y 2011) se proyectaron 133 producciones asturianas.
La lista de proyecciones con sabor asturiano incluye una treintena de largometrajes. En este capítulo tiene especial relevancia el género documental. Producciones que analizaron el caso de los sindicalistas Cándido y Morala, la contaminación ambiental, la memoria antifascista de la Asturias de los años 30 o el conflicto de Oriente Medio, entre otras temáticas. El contenido de estas obras, claramente orientado a la izquierda, sirve de ejemplo de ese cine de contenido crítico que, según los profesionales y la prensa especializada, podría estar en el origen del cambio de director.
En muchos de estos casos, los realizadores habían pasado años antes sus cortometrajes en el festival gijonés, siguiendo el mismo camino que antes recorrieron, por ejemplo, el director Tom Fernández o el realizador y guionista ganador de un Goya, Sergio Sánchez -ambos debutando con victoria del el Día d’Asturies-. La lista de largometrajes la cierra además una gran producción, Los muertos no se tocan, nene , primera película salida de los estudios que el productor Juan Gona abrió en Argame (Morcín).
El papel del Festival de Cine en el audiovisual asturiano ha sido, sobre todo, de promoción para los que empiezan a rodar películas. Así se explica el predominio de los cortometrajes, con los 103 títulos que sólo en las últimas cinco entregas del certamen se han podido ver en las salas de cine de la ciudad.
La mayoría de títulos asturianos se han pasado en el Día d’Asturies, aunque en ocasiones, el cine asturiano ha formado parte de los ciclos Esbilla, Llendes, La noche del corto español, Desorden y concierto e incluso de la Sección Oficial, a través del premio Nuevos Realizadores del Principado de Asturias.
Seguramente, ni los tres colectivos cinematográficos ni los 107 realizadores asturianos que han sido invitados a presentar sus obras en el Festival de Cine de Gijón compartan las críticas sobre el supuesto silencio al cine asturiano que ha practicado el certamen, que proyectó estos títulos al tiempo que pasaba por primera vez en España títulos como Juno , Waltz with Bashir , Blue Valentine o No controles , que meses después reventarían la taquilla -las dos primeras, después de triunfar en los Oscar-.
Quien no vio su obra proyectada en Gijón fue el actual director, Nacho Carballo. El cortometraje Killer , con Pilar y Carlos Bardem, Sancho Gracia y Fernando Guillén, inauguró la sección oficial de cortometrajes en 2009 pero no estuvo en la programación del FICX de ese año.
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