Manuel Cristóbal es el productor de Arrugas , una película de animación dirigida por Ignacio Ferreras que se inspira en el cómic del mismo título de Paco Roca, ganador del Premio Nacional, y que llegará a las salas de cine en febrero tras estrenarse en FICXixón, en una sesión de la que Cristóbal salió “con muy buenas sensaciones” antes de afrontar la carrera hacia los Oscar, galardones a los que el filme está preseleccionado.
¿Cómo surgió la idea de llevar a cabo un proyecto como ‘Arrugas SSRq ? Una de las labores más gratificantes de la producción es, precisamente, la de levantar proyectos y buscar ideas que puedan materializarse. Cuando me enteré de que Roca había recibido el Premio Nacional de Cómic, me pareció muy interesante que un tema como el alzheimer hubiera despertado el interés del jurado y del público, y además eso llega en un momento en el que la animación se está redefiniendo. Pensé que, por decirlo de alguna forma, tal vez podríamos hacer el Persépolis español.
Habla de redefinición de la animación. ¿No estamos más bien ante una sofisticación del género? ¿Sofisticación? No, yo hablaría de redefinición, porque puedes hacer dramas en animación o puedes seguir haciendo contenidos familiares, que son muy necesarios y para los que hay mucha demanda, además de la incorporación de técnicas como la captura de movimientos, que permite hacer cosas distintas. Hombre, también hay sofisticación porque puedes hacer cosas que antes resultaban imposibles. Estamos en una época muy expansiva que va a dar cosas muy interesantes.
El autor del cómic es Paco Roca, pero la película la ha dirigido Ignacio Ferreras. ¿Cómo se desarrolló esa convivencia? Ha sido muy bonito ver trabajar a Roca y Ferreras juntos. El primero fue muy generoso porque entendió que una cosa es el cómic, que se trabaja en soledad y depende exclusivamente de él, y otra una película donde han trabajado 300 personas. Hay una anécdota muy graciosa: cuando Paco estaba rediseñando los personajes para adaptarlos a la animación, un proceso que exigía simplificarlos un poquito, Ignacio le devolvió un diseño con correcciones en rojo y Paco, cuando lo vio, dijo que nadie le corregía un dibujo desde 6º de EGB. En ese momento entendió que entraba en otra dinámica, y la disfrutó mucho y ha visto crecer el proceso. Él dice que esta película es como un hijo al que enviamos al colegio para devolvérselo crecido y educado. Igual que el cómic confirma a Paco como un gran autor, la película descubre a Ignacio como director.
La película está preseleccionada para los Oscar. ¿Cómo vive un productor español esta circunstancia? Estoy encantado. Es la tercera película que tengo preseleccionada, después de El bosque animado y El lince perdido . En este caso es distinto porque veo a la película con muchas más posibilidades. Es un proyecto distinto, más emocional, y más favorable para esta clase de premios.
¿Se hace necesario defender el cine español? Es que yo no hago cine español. Yo hago cine en España. La marca cine español no me interesa. Defiendo el cine que se hace en mi país y defiendo que se le respete, pero las marcas que me interesan son Paco Roca, Ignacio Ferreras, Pedro Almodóvar, Alejandro Amenábar, Javier Bardem… Hay que reivindicar los Goya, que son una marca estupenda, y no crear esta marca, ni construirla contra quienes hacen el mejor cine del mundo, que son los norteamericanos.
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