Neus Arqués, novelista y analista digital, acudió por primera vez a Verines, a lo que ella misma definió como su idea del paraíso y donde analizó los cambios y los retos a los que se enfrentan los autores frente a la llegada de las nuevas tecnologías.
¿Qué le movió a participar en Verines? Lo he dicho públicamente en Facebook que que te inviten durante dos días a un sitio tan fantástico con 24 compañeros a hablar de libros es exactamente mi idea del paraíso. Estoy feliz.
¿De qué manera afectan a los autores las nuevas tecnologías? Por un lado, nunca antes habíamos estado tan cerca de los lectores. Antes sólo los veíamos el Día del libro y ahora hablamos con ellos cada día y además hablamos directamente y eso me parece un cambio sustancial. Pero por otro lado estamos ante un lector que ya no tiene capacidad de atención, su atención está divida entre nuestro libro, el video, la serie de televisión, la consola… y eso quiere decir que tenemos que tener propuestas muy seductoras para realmente captarlo y atraerlo hacia el mensaje que queremos transmitirle.
¿Eso supone redoblar esfuerzos por parte del escritos? Tienes que saber muy bien para quien escribes. Es una falacia pensar que tu lector es todo el mundo. Creo que todos los escritores tenemos un lector en mente cuando escribimos. Siempre escribimos para una persona que puede no tener nombre, pero que tu sabes exactamente si es una mujer… yo por ejemplo me imagino mucho de mi lectora porque escribo para mujeres. Tenemos concentrar nuestros esfuerzos en intentar llegar a ese lector tipo que tenemos y no a todo el mundo, si no es una batalla perdida.
La nueva tecnología ayuda a conocer a ese lector tipo… Sí, ayuda mucho. Yo pudo ver en mi página de Facebook no sólo cuantos amigos tengo, puedo ver qué edad tienen, dónde viven, cómo me han descubierto y por tanto se mucho de ellos. Ellos saben mucho de mi pero yo, como colectivo, también se mucho de ellos y eso me ayuda a saber si las personas con las que me relaciono son aquellas para las que idealmente escribí mi novela.
Una de sus preocupaciones es el futuro del libro. ¿Cómo lo vislumbra? El libro se va a mantener pero lo vamos a combinar con otras experiencias de lectura que serán más parecidas a navegar. Ahora leemos una novela y pronto navegaremos y eso va hacer que los escritores también tengamos que escribir distinto y eso me parece un reto apasionante.
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