La escritora asturiana Pilar Sánchez Vicente (Gijón, 1961) presenta mañana martes en la Semana Negra, a las 20 horas, su último trabajo literario.
Operación Drácula, publicada por KRK Ediciones supone, en primer lugar, su incursión en el género de la novela negra. Pero también el tratamiento de una temática muy en boga que la lleva a meterse de lleno en la época más contemporánea. En la terraza del Don Manuel, con un café y entre muchas risas, la autora gijonesa explica para LA VOZ DE ASTURIAS distintas cuestiones referidas a su obra literaria más reciente.
‘Operación Drácula’ es una novela un tanto extraña en su trayectoria, ¿no le parece? Es una novela negra con todos los mimbres clásicos del género. Me esforcé de manera especial para que respetara todos los parámetros de las novelas policíacas porque mi intención era ponerme a prueba. En realidad, el género negro era mi asignatura pendiente. Toda mi vida he sido una gran lectora de esa literatura, pero nunca me había atrevido hasta ahora a entrar en ella como autora. Y decidí que había llegado el momento de hacerlo.
Aunque el título pueda remitir a otros ámbitos e incluso a otros géneros, estamos hablando de una trama que gira en torno a un asunto como el de la trata de blancas… Quizá sea uno de los fenómenos más relevantes de la España actual. La prostitución genera mucho dinero, está controlada por mafias y entre el setenta y cinco y el ochenta por ciento de las prostitutas que trabajan aquí proceden de Rumanía. Son mujeres que llegan a nuestro país a través de diversos engaños. Tuve la suerte de acceder a los archivos de una asociación de Castilla-La Mancha que se ocupa de proteger a estas mujeres. Y de esa manera conocí casos espeluznantes que incorporé a la novela.
‘Operación Drácula’ también tiene connotaciones políticas.
Hay una trama paralela que parte del asesinato de un biólogo, profesor de la Universidad de Bucarest, en la época de Ceaucescu. A partir de ahí, hablo de cómo, a la caída del régimen, los miembros de la seguridad rumana fueron encontrando acomodo en el Levante español, donde las mafias los recibieron con los brazos abiertos. Los tentáculos son largos.
Decía antes que esta obra es extraña en su carrera literaria, pero en realidad no es así. Si algo caracteriza las novelas de Pilar Sánchez Vicente es la variedad de sus adscripciones genéricas.
Lo que pasa es que me canso de escribir siempre lo mismo.
Explíqueme eso.
Mis dos obras anteriores, Gontrodo, la hija de la luna y La diosa contra Roma , eran novelas históricas y me apetecía mucho cambiar de aires. Disfruté mucho con Operación Drácula porque en ese sentido, y por los motivos que te comentaba antes, supuso un reto.
¿A qué tuvo que enfrentarse para abordar este trabajo? Mis anteriores novelas abarcaban un espacio de tiempo que casi llegaba a los cien años. La acción de ésta transcurre en una semana. Eso te obliga a modificar el estilo, el ritmo, un montón de factores que están ahí y a los que me tuve que enfrentar con una mirada nueva.
Lo que sí tienen en común sus novelas es la presencia femenina. En este caso la protagonista de ‘Operación Drácula’ vuelve de nuevo a ser una mujer.
Sí. Es una inspectora de policía que seguramente vuelva a aparecer en novelas posteriores. La novela negra permite iniciar series que dan la oportunidad de perfilar personajes mediante su tratamiento a lo largo de varias obras, y con éste tengo la intención de seguir ese camino. Si te fijas, en la novela negra la mujer no ha estado nunca muy bien tratada. Es más, su papel en ese tipo de obras suele ser penoso. Y quería romper una lanza.
Bueno, en los últimos tiempos sí ha ido ganando protagonismo. Pienso en la Petra Delicado de Alicia Giménez-Bartlett o en la juez De Marco de las novelas de José María Guelbenzu.
Sí, pero no es suficiente. Sobre todo teniendo en cuenta que cada vez hay más mujeres en las comisarías de Policía.
Teniendo en cuenta el evidente protagonismo que cobra la mujer en sus novelas, ¿estaría de acuerdo con que se le imponga la etiqueta de escritora feminista? Evidentemente, soy feminista, pero no creo que mis novelas puedan definirse de esa manera. En mis obras literarias ellas son protagonistas porque, entre otras cosas, trato de reivindicar el papel de ese 51% de la población que tradicionalmente ha ocupado un segundo plano.
Es la segunda vez que acude a la Semana Negra. Me gustaría conocer su opinión acerca del festival.
La Semana Negra es un clásico del verano asturiano, pero no es sólo eso. También es uno de los mayores y mejores encuentros de autores de género negro que se celebran en el mundo. Tiene un pedigree y una trayectoria considerables que se han hecho evidentes a lo largo de estos 24 años.
¿Y cómo ve su futuro? Sería doloroso que acabara saliendo de Gijón. Y sería mucho más doloroso aún que terminaran sacándola de Asturias. El año pasado ya perdimos el Derrame Rock. Espero que no tengamos que perder también esto.
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