Viajes y más viajes hasta Dublín, Trieste, París y Zurich, armado de lápices y cuadernos; y con pequeñas estancias intermedias en otras ciudades como Bilbao o Angulema desde que partiera de su Blimea natal. Así se fraguó La ruta Joyce (Astiberri ediciones), un libro que su autor, Alfonso Zapico, define como una “guía de turismo literario y una bitácora dibujada”, que recoge todo lo que fue el proceso de documentación y de investigación que le llevó a publicar a primeros de este año Dublinés , una novela gráfica en la que Zapico relató a través de viñetas la vida del escritor irlandés James Joyce, autor de obras como Ulises o Dublineses.
“Es un libro muy artesano.
La ruta Joyce está hecha con un pincel y una libreta, nada más”, explica Alfonso Zapico tras precisar que en algunas páginas empleó la técnica de la aguada para unas viñetas que luego retocó al ordenador. Pero, en contra de lo que se pueda pensar, el dibujante de San Martín del Rey Aurelio reconoce que la mayoría de los dibujos no están hechos a pie de calle. “Más que dibujar, en este caso lo que hacía era escribir, documentarme y hacer muchas fotos”, señala el dibujante, que en la actualidad reside en la localidad francesa de Angulema, considerada como la ciudad del cómic.
En este lugar recaló hace dos años en la conocida como Maison des Auteurs , una especie de semillero de empresas para dibujantes, en la que recaló de la mano de una ayuda que le concedieron para realizar sus dos últimos trabajos: Dublinés y La ruta Joyce , que en 2012 podrían ser traducidos al inglés y al francés. Pero los preparativos comenzaron el 7 de septiembre de 2008. Ese día Zapico salió de Asturias, tal y como muestra en una viñeta en la que se le ve salir de viaje con el castillete de una mina como telón de fondo. Comienza La Ruta Joyce , narrada en primera persona y cuyo primer capítulo se desarrolla, cómo no, en la capital irlandesa. En estas primeras páginas dedicadas a Dublín aparecen sus principales monumentos e innumerables referencias a James Joyce. De ahí Zapico da el salto, a modo de intermedio, a Bilbao, para asistir a un congreso sobre el autor de Dublineses . El relato continúa en tierras italianas, en Trieste, en la que Joyce residió varios años. Llama la atención en este capítulo la entrevista que Zapico le realiza a John Mc Court, un profesor de Literatura irlandés que da clases en la Universidad de Roma y que aparece retratado por el lápiz del dibujante asturiano. Entre Trieste y París media un primer viaje a Angulema en 2009, momento en el que Zapico recibe la ayuda que le permitirá garantizar la conclusión de su proyecto Joyceano. Otros escenarios importantes de La ruta de Joyce son París, ciudad de la que Zapico dibuja escenarios como el panteón, Notre Dame, la Ópera o la torre Eiffel. Y Zurich. En tierras suizas, dónde falleció Joyce, el dibujante inmortaliza la tumba del dibujante ante la que protagoniza un monólogo con la estatua levantada en honor al autor irlandés.
Será en la capital irlandesa donde Zapico remate La ruta Joyce durante el Bloomsday , una jornada festiva que se celebra cada 16 de junio en honor a Leopold Bloom, el protagonista del Ulises . “El libro había salido de imprenta en mayo y decidimos presentarlo ese día. Fue como cerrar el círculo”, reconoce Alfonso Zapico quien, por medio del dibujo, describe cómo fue aquel acto de presentación en el Instituto Cervantes acompañado de su directora, la cantautora Rosa León. La jornada concluye con otra coincidencia: disfrutar de una pinta de cerveza en un pub casi al lao del actual primer ministro irlandés: Enda Kenny. Es la última de las muchas anécdotas de un cómic que viaja a los lugares claves de la vida exagerada de Joyce.
D







vídeo:
vídeo:
vídeo:
vídeo: