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Viernes 25 de Mayo de 2012

Un santuario rupestre a la vista

María González-Pumariega publica una obra de la cueva del Pindal al cumplirse 100 años del primer libro sobre la gruta

María González-Pumariega en el interior de la cueva  donde se pueden ver algunas de las pinturas rupestres con las que cuenta. María González-Pumariega en el interior de la cueva donde se pueden ver algunas de las pinturas rupestres con las que cuenta.

22/08/2011 00:00 /

Licenciada en Historia por la Universidad de Oviedo, María González-Pumariega Solís lleva doce años como guía de la cueva del Pindal, en Ribadedeva, una de las cinco cuevas asturianas con arte rupestre que, en 2008, fue declarada patrimonio mundial por la UNESCO, un reconocimiento que coincidió con el primer centenario de su descubrimiento.

En 2011, cuando se cumplen cien años desde que el arte rupestre del Pindal fuera incluido en la monografía Las cuevas de la región cantábrica , una monumental obra escrita por Herminio Alcalde del Río, Henry Breuil y Lorenzo Sierra, María González Pumariega ha querido aprovechar esta efeméride para publicar La cueva del Pindal 1911-2011 , una obra editada por Ménsula y que supone una puesta al día de los contenidos de la cueva ribadedense “desde los criterios actuales” de la Prehistoria, tal y como reconoce su autora.

Esta publicación fue presentada en el Archivo de Indianos de Colombres, en un acto en el que González-Pumariega estuvo acompañada por el prehistoriador francés Georges Sauvet y por Marco de la Rasilla, profesor de Prehistoria de la Universidad de Oviedo y director de las excavaciones arqueológicas en la cueva del Sidrón.

Ficha En su monografía acerca de la cueva del Pindal, detalla González-Pumariega, incluye una ficha de “todas y cada una” de las figuras artísticas pintadas o grabadas en las paredes del Pindal por los hombres prehistóricos “con sus medidas, color y posición” en el interior de la cueva. “Es un trabajo mucho más específico que la primera publicación e incluye una revisión cronológica”, señala María González-Pumariega.

Cronología La guía de la cueva del Pindal precisa que “hay figuras como el mamut, que tienen una cronología de 20.000 años y otras figuras menos antiguas, de 12, 13 o 14.000 años”. Pero precisar la cronología de sus representaciones artísticas no resulta fácil.

La cueva del Pindal, que carece de un yacimiento arqueológico, no fue habitada por el hombre primitivo, de tal forma que para datar sus grabados y pinturas, explica su guía, hay que fiarse de datos estilísticos y compararlos con los de otras cuevas”.

A la hora analizar las relaciones entre el Pindal y otras grutas con arte rupestre, María González-Pumariega, asegura que la cueva, cuya boca se asoma al mar Cantábrico cerca de los acantilados de San Emeterio, en Pimiango, es una gruta “muy francesa”.

Y es que, tal como añade su guía, el arte rupestre del Pindal “se parece más al de la cueva de Nyons que a lo que hay en Tito Bustillo”.

Respecto a cuales son los elementos artísticos que permiten relacionarla con Nyons, la guía de la cueva ribadedense, la más oriental de las grutas con arte rupestre de Asturias, detalla que “el Pindal tiene unos signos lineales denominados claviformes que son típicamente pirenaicos y que aparecen en muy pocas cuevas cantábricas”, entre las que estarían el Pindal y la cueva de Cullalvera, en Cantabria.

Asimismo, el libro también hace mención a algunas representaciones artísticas localizadas en los últimos años, como es el caso del bisonte grabado -hallado por la propia María González-Pumariega- y que se ubica en el panel principal de la cueva del Pindal, cuya figura más destacada es sin duda el mamut, pintado en rojo, el mismo color que tiene una mancha ubicada en mitad de su cuerpo.

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