Faltan apenas dos semanas para que Fernando González, estibador gijonés en la terminal de graneles sólidos de El Musel, afronte el maratón del Polo Norte junto a otros 25 atletas de diversas nacionalidades, ninguno más español y tampoco castellano hablantes. El reto de Fernando se enmarca en su intención de completar el Grand Slam Marathon, esto es, correr un maratón o ultramaratón en cada uno de los continentes y subcontinentes más el Polo Norte. El gijonés ya ha realizado cuatro de las ocho etapas. Para completar su sueño, elige maratones espectaculares, fuera del asfalto. En Europa, el Maratón Extreme Lagos de Covadonga; en Groenlandia, el Polar Circle; el Sáhara Maratón, en Argelia; y el Himalayan 100 Mile Stage Race, en India-Nepal, donde fue el primer clasificado.
El 7 de abril afrontará el único maratón donde los 42 kilómetros se corren exclusivamente sobre el agua congelada del Ártico. Fernando espera cubrir la distancia en cinco horas y para ello se está preparando a conciencia.
Trabaja a turnos y le resulta complicado entrenar y competir, pero se arregla para sacar adelante su afición por el maratón extremo.
Durante el invierno se entrenó en Valgrande, corriendo con playeros y con raquetas de nieve. Le faltaba adaptarse a las temperaturas, inferiores a -20º, y esa etapa de trabajo la hace en las instalaciones de Frioastur, en Gijón, donde pone a prueba no sólo su resistencia, sino también los materiales que va a utilizar. Y el paisaje, que en el Polo será completamente blanco y uniforme.
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