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Viernes 25 de Mayo de 2012

Poco premio para el Oviedo

SEGUNDA B: El debut de Teo quedó eclipsado por un mazazo injusto para sus méritos que lo fue más por el clarísimo penalti que el árbitro no quiso ver por un agarrón a Pelayo

Un momento del partido Un momento del partido

05/02/2012 19:02 / / LUGO

El Oviedo mereció más en su visita al Anxo Carro lucense. Se puede cuestionar su estilo, pero ayer los azules fueron mejores que los de Quique Setién y sólo un despiste en la marca en un saque de esquina echó por tierra todo el buen trabajo de los azules, que siguen enganchados a una zona noble cada vez más comprimida.

La salida del Oviedo fue la prevista y esperada por todo el mundo. Óscar Martínez ocupó el puesto de Manu Busto, en busca de repetir el estilo de Valdebebas y lo consiguió. En una recuperación, el balón acabó en la zona de Abasolo, el durangués vio la llegada de Pelayo y le sirvió el cuero para el disparo, pero el canterano le pegó mal. La fortuna se alió en esta ocasión con los azules y el cuero se quedó en las botas de Óscar Martínez, que tocó sutilmente para batir a Diego Rivas. Los oviedistas ponían el partido de cara y empezaban a oler la sangre de un rival tocado.

El Lugo quiso responder con un centro de Manu al que no llegaron Monti ni Belencoso. La respuesta oviedista la puso Óscar Martínez. El gallego controló un balón vio al portero adelantado y probó fortuna desde 45 metros, la estirada del meta local impidió el 0-2. La intensidad del Oviedo presagiaba buenas noticias.

Quien perdona, lo paga

Abasolo creaba peligro en su zona y volvió a poner un balón al corazón del área y el Oviedo falló en lo que no suele hacerlo. Ni Pelayo, ni Nano, ni Óscar Martínez acertaron en el remate. La piedad de los azules empezaba a suponer un riesgo demasiado grande.

Los peores presagios se cumplieron en el primer zarpazo local. Quero encontró una falla en la línea defensiva azul que le permitió llegar hasta el área. El asturiano largó un zurdazo imposible para Lledó y devolvió las tablas al marcador. Reforzado por el gol, el Lugo impuso su estilo y empezó a tocar. Los de Setién se hicieron con el control del juego, pero en zonas poco peligrosas para el Oviedo, que estaba cómodo en el papel de dominado y sin renunciar a la contra, aunque le faltó fe para salir con más fuerza.

Con todo por decidir, el Oviedo volvió a entrar al partido con fe y se adueño el encuentro. Martins tuvo la primera ocasión, en un balón que le cayó en la frontal del área pequeña pero su disparo se fue muy desviado. Aitor Sanz y Pelayo se crecían en la zona ancha y gobernaban el encuentro. El Lugo quería tocar pero no tenía el balón. Como casi siempre, el Oviedo miraba a la izquierda en busca de Nano y el malagueño no le falló al equipo.

Juanma puso un balón en largo con el exterior y Nano arrancó, se midió con Aitor y le ganó la partida, llegó a la línea de fondo y desde allí puso un centro que encontró en Abasolo la combinación perfecta para empujar a la red. El Oviedo volvía a mandar para regocijo de su hinchada. El tanto dejó noqueado al Lugo, que se salvó de la puntilla por poco. Nano rompió hacia el centro se acomodó el cuero a la izquierda, disparó y el larguero desvió su tiro.

La invitación a la reacción suele ser un riesgo muy grande ante equipos como el Lugo. Lledó salvó el 2-2, en un lanzamiento de falta de Pita, pero el empate llegó de la forma más cruel. Belencoso ganó la acción a la zaga azul en un saque de esquina y cabeceó a la red. El debut de Teo quedó eclipsado por un mazazo injusto para sus méritos que lo fue más por el clarísimo penalti que el árbitro no quiso ver por un agarrón a Pelayo.



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