Pamplona amaneció ayer helada, y pesa a esas condiciones su equipo de fútbol -Osasuna, próximo rival del Sporting- no pudo permitirse el lujo de descansar. Mendilibar dirigió una sesión a puerta cerrada en Tajonar a cuatro grados bajo cero, en la que el técnico vasco confirmó que no podrá disponer de Ibrahima, Masoud, Roversio y Kike Sola, pero sí de Echaide tras cinco meses en el dique seco.
Sergio Fernández, uno de los futbolistas más veteranos del equipo rojillo y exjugador del Sporting en su día, considera que “no estamos para resucitar a nadie. Intentaremos aprovecharnos de la situación del Sporting. Tendremos que ir a ganar lo que no hemos ganado en estos tres partidos en casa, pero no va a ser un campo fácil” y cree que “si conseguimos crear peligro en los primeros minutos y no les dejamos jugar la afición sportinguista se puede poner en contra”.
El central avilesino recuerda que “salí del Sporting, que fue el equipo que me dio la oportunidad de estar tantos años en Primera. No he jugado allí tantas veces desde que me fui, pero es bonito regresar, ver a la gente que queda en el club, a los amigos y la familia” y bromea asegurando que “mi madre preferirá que yo gane porque me gano la vida con esto, pero si el Sporting gana y al final bajamos a Segunda el año que viene me tiene en casa y seguramente no me querrá ver por ahí. Menos mi padre, al que le tira un poco más el Oviedo, el resto de mi familia son todos sportinguistas”. Osasuna viaja a Gijón por carretera.
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