Aunque traía un buen resultado del encuentro de ida, el Tuilla no pudo superar su eliminatoria con el Racing B y se despidió de la Copa Federación. El filial racinguista se impuso ayer en El Candín por y puso fin al sueño del conjunto de Abelardo Fernández que quedará ya centrado únicamente en la Liga, donde sigue siendo un aspirante claro a disputar la fase de ascenso a Segunda División B.
Lejos de sentirse impresionado por las características de El Candín, el Racing B demostró una adaptación poco habitual para los primeros visitantes del campo del Tuilla. Los informes del asturiano Juanjo, director deportivo del conjunto cántabro, surtieron efecto y los visitantes se hicieron dueños del juego. Rodróguez, por la derecha, y Docal, por la izquierda, trajeron de cabeza la zaga arlequinada. De todos modos, la primera ocasión fue para el Tuilla con un disparo de Manu Montal desde la frontal del área. Poco después, Rodríguez anotó el 0-1 y Jaime puso más ventaja visitante a los 21 minutos. El Tuilla reclamó como penalti una caída de Yoni en el área, que el gijonés Montero Arango dejó sin sanción y poco después amonestó al delantero en otra polémica con Óscar, dentro del área.
Abelardo buscó más mordiente ofensiva con la entrada de Juanjo y Omar, pero el equipo seguía sin crear peligro y era el Racing B el que mejor aprovechaba las jugada a balón parado para crear peligro. Un disparo de Leiras desde la frontal fue el otro acercamiento peligroso de los locales en el primer tiempo.
Arreón insuficiente El Tuilla no quería rendirse y llegó a igualar el encuentro con dos goles de Omar y Borja Argüelles y Yoni tuvo una opción muy clara para hacer el 3-2 (m. 68). El Racing B se rehizo de la salida en tromba de los locales y Jaime echaba un nuevo jarro de agua fría al anotar el 2-3, pero Yoni, que había tenido muy mala fortuna en sus anteriores acciones, devolvió las tablas al marcador cuando quedaban tres minutos para el final.
El Tuilla siguió intentándolo hasta el final y cuando más volcado estaba llegó la puntilla definitiva de los racinguistas al culminar Maxi, que había entrado al campo pocos minutos antes, un contragolpe. el pitido final supuso un jarro de agua fría para los seguidores locales, que pese a todos se fueron satisfechos con la reacción y las ganas mostradas por sus jugadores.
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