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Viernes 25 de Mayo de 2012

Ni fichajes ni sentido común

Gálvez, en primer término, y Preciado, al fondo, en el ensayo de ayer. Dani mora Gálvez, en primer término, y Preciado, al fondo, en el ensayo de ayer. Dani mora

25/01/2012 00:00 /

Nada nuevo bajo el sol de Mareo. El Sporting sigue atascado en el mercado de fichajes a una semana para su cierre y sigue viendo cómo otros clubs, rivales directos y con gravísimos problemas económicos, sí dan un paso al frente para reforzar sus plantillas. La afición rojiblanca -cansada de tanto dime y direte- se encomienda una vez más al hacer de Preciado y sus hombres para revertir la situación clasificatoria y evitar el descenso, pese a que el míster rojiblanco empieza a dar muestras claras de estar ya hastiado de idénticas situaciones, repetidas año a año. La unión en el vestuario ha hecho milagros en los últimos años y tendrá que seguir siendo clave para alcanzar la salvación.

En verano no se gasta el dinero (se han invertido menos de cuatro millones de euros en traspasos durante los últimos seis años), o se gasta mal, y en invierno el discurso recurrente es que el mercado del frío resulta caro y poco fiable. El mensaje repetido temporada tras temporada empieza ya a cansar mucho y llena de zozobra al sportinguismo. Además, la unión que existía años atrás -clave para el éxito reciente- entre los distintos estamentos del club ha pasado a mejor vida y el sentido común -el menos común de los sentidos- empieza a brillar por su ausencia.

Opción ignorada De Dios y Preciado jamás escondieron su interés por Armenteros, futbolista del Sevilla al que Marcelino García frenó su salida en dirección hacia Gijón el pasado verano; con la llegada de Reyes la situación cambió, pero entonces el argentino se lesionó. Al tratarse de una apuesta de futuro -acaba contrato en el Sevilla en junio- el interés siguió existiendo, pero sin que el Sporting llegara a hacerle ningún tipo de oferta a su agente, Álvaro Torres, por las luchas internas: ¿firmar un contrato largo a un jugador parado por la insistencia de unos técnicos que no se sabe si seguirán en el club? Demasiado riesgo económico. ¿Resultado? Se irá al Rayo, rival directo que aún tiene que jugar en El Molinón, por poco más de 300.000 euros y ello pese a que estaba loco por unirse al proyecto rojiblanco y por reunirse de nuevo con su gran amigo Trejo. El club vallecano, intervenido judicialmente, no le pagó el año pasado, vende jugadores por obligación (Jordi) e incluso acude a los juzgados para rebajar fichas de sus empleados, pero se lleva al que querían los técnicos por una cantidad irrisoria.

Culebrón Colunga El Sporting, como club, buscó un candidato de consenso: Adrián Colunga. No llena plenamente a Emilio de Dios -que no reclamó su continuidad recién llegado al cargo cuando Eloy Olaya y Pepe Acebal le propusieron para ser baja en Mareo- y sí algo más a Preciado, aunque no parece que vaya a ser titular indiscutible cuando llegue... si es que llega.

El club gijonés se estrelló de nuevo contra sus limitaciones económicas históricas: primero hubo que esperar para ver si el Zaragoza (deudor de más de cien millones de euros) encontraba dinero, luego entró en escena el Mallorca -intervenido judicialmente y medio arruinado- y ahora es el propio Ángel Torres el que detiene la operación porque, evidentemente, piensa que “para regalarlo espero al último día”. ¿Resultado?: tampoco viene, al menos de momento, y hay opciones de que no lo haga nunca si el Getafe logra traspasar a Miku. El tiempo vuelve a poner las cosas en su sitio de nuevo: hace más de dos meses no estaba fichado.

La tercera vía eran jugadores como Motta o Crusat, a los que los técnicos rechazaron de plano por su inactividad competitiva actual. Lo que no sirve para aquí sí parece servir para otros clubs que, al menos, se mueven para tratar de buscar soluciones a sus males deportivos para que, por lo menos, nadie pueda acusarles de inmovilistas El Sporting sí reconoce que intenta operaciones como la de Giovanni Dos Santos, del Tottenham, o la de Zigic en verano, jugadores que parecen asegurar la permanencia a cualquier club del perfil del Sporting. El problema, como siempre, sigue siendo económico. Los arruinados gastan a manos llenas mientras que los que arrojan beneficios año tras año y hacen caja con traspasos (Fuego, Míchel, José Ángel... más de nueve millones de euros) ven como les levantan a los futbolistas.

Sin clarividencia Mientras tanto el club parece haber perdido la clarividencia de las últimas temporadas. Si hasta ahora los técnicos han cumplido siempre con los objetivos deportivos deberían de confiar en ellos, entre otras cosas porque la situación actual no se encuentra ni entre las tres más complicadas (y finalmente resueltas con éxito) de las últimas campañas. Si por lo que sea han dejado de creer en ellos deberían de tomar decisiones drásticas, aunque éstas tengan un coste económico al que difícilmente podrían hacer frente sin descuidar la necesidad fundamental: hacer cada día una plantilla mejor.

Se pudo hacer con el regreso de Míchel en verano, a coste cero, pero se prefirió al todavía desconocido Ricardo León. Decisión incomprensible máxime cuando el lenense ya conocía la casa, al entrenador y su posible rol en el campo; Míchel ahora está a un altísimo nivel en el Getafe, con visos de acabar en un grande en pocos meses. El próximo frente puede ser el traspaso de Juan Muñiz.

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