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Jueves 24 de Mayo de 2012

La memoria capturada

CULTURA:

22/01/2011 09:24

La variedad de los yacimientos arqueológicos repartidos a lo largo del territorio asturiano, así como el rico patrimonio industrial, cultural y etnográfico han permitido la creación de una notable red de museos, que es uno de los mejores escaparates con los que el Principado se muestra al visitante. En una Asturias cuyos primeros pobladores datan del Paleolítico Inferior, hace más de cien mil años, se han asentado pueblos como los astures, celtas y romanos, y todos ellos han dejado su huella en una tierra que gusta de preservar los vestigios de un pasado que ha contribuido a formar el presente y será una de las bases del futuro. La Fundación Archivo de Indianos-Museo de la Emigración de Colombres, instalada en una hermosa villa de indianos del azul del mar que llevó a su dueño a México en el siglo XVIII, es uno de estos santuarios de la memoria que atesora el registro de aquellos asturianos que como Iñigo Noriega se vieron obligados a buscar una vida mejor en otras tierras, muy lejos de la suya. La Fundación tiene como objetivo promover e incentivar el estudio y la investigación del fenómeno emigrato- rio desde Asturias a América durante los siglos XIX y XX. Y, sobre todo, senencarga de albergar objetos, cartas, fotografías y todo tipo de objetos relacionados con los asturianos que viajaron más allá del Atlántico.

Si el oriente alberga el recuerdo de los que se fueron, el occidente, con el castro de Coaña, evoca a los primeros pobladores de Asturias desde un asentamiento situado en la margen izquierda de la ría de Navia, rodeado de murallas y con una estructura defensiva en forma de foso excavado en el sustrato pizarroso. Declarado Bien de Interés Cultural, este yacimiento está integrado por una acrópolis, un núcleo de cabañas y el recinto sacro, que contiene lo que se considera podría haber sido una terma o sauna rústica.

En un viaje al pasado aún más remoto, el Museo Jurásico vigila desde la Rasa de San Telmo, en Colunga, los acantilados por los que pasearon hace millones de años los dinosaurios que ahora reciben al visitante en este edificio con forma de huella tridáctila. En su interior aguardan réplicas de tiranosaurios, gigantosaurios y deinonicos que comparten un espacio diáfano con más de un centenar de icnitas, restos de vertebrados, fósiles vegetales y elementos de invertebrados que maravillan al público. Muy cerca, en Ribadesella, la cueva de Tito Bustillo, en el macizo de Ardines, es uno de los grandes santuarios del arte Paleolítico de Europa. El Museo, con más de seis mil metros cuadra- dos, formará parte, dentro de la promoción que impulsa el Gobierno del Principado de este espacio, de la marca turística Paraíso Rupestre.

El patrimonio industrial de Asturias tiene su mejor expo- nente en sendos museos: desde El Entrego, el Museo de la Minería ofrece la oportunidad de caminar bajo las entrañas de la tierra a través de ficticios túneles, y desde Lan- greo, una imponente torre de refrigeración de 45 metros de altura abre sus puertas al Museo de la Siderurgia.

El Principado ha sabido tender un puente desde su pasado histórico e industrial al futuro tecnológico que empieza a ser realidad en los inicios del siglo XXI. La innovación y las técnicas más modernas y avanzadas aplicadas a las artes han encontrado su lugar en Laboral Ciudad de la Cultura, una auténtica ciudad abierta y plural, en la que hay espa- cio para todo tipo de espectáculos y propuestas de ocio.



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