Duro Felguera, en manos de los bancos

La empresa celebra una junta tranquila sin preguntas de los accionistas. La dirección recibe un balón de oxígeno al alcanzar un «acuerdo de espera» con la banca para que no les exijan pagos en tres meses

Junta General de Accionistas de Duro Felguera
Junta General de Accionistas de Duro Felguera

Redacción

El presidente de Duro Felguera ha confirmado que el futuro de la empresa asturiana está en manos de los bancos. Ángel Antonio del Valle, máximo responsable de la compañía, ha liderado una atípica junta en la que, a pesar de la situación de incertidumbre que vive la sociedad, no ha habido preguntas de los accionistas. Es la primera vez en la historia que esto ocurre. Del Valle no ha querido interpretar qué significa esa actitud aunque sí que ha reconocido encontrarse en «estado de sock». La dirección mantiene abiertas todas las opciones de cara al futuro, condicionadas al visto bueno de las entidades con las negocia la refinanciación de los 205 millones de la deuda. Eso sí, ha conseguido cerrar un «acuerdo de espera» por el que los acreedores no podrán reclamar ningún pago durante la duración de ese contrato. Todavía no está firmado pero confía en que el plazo sea de tres meses.

Todas las posibilidades están encima de la mesa y no hay plazos para cerrar un acuerdo. El tiempo apremia y cada día sin pacto tiene consecuencias para Duro Felguera. El objetivo prioritario es refinanciar la deuda, y eso condiciona el resto de acciones. Entre las opciones, una ampliación de capital, la búsqueda de un socio de referencia (que incluso puede ser mayoritario), la venta de activos o los cambios en la dirección, fundamentalmente con la búsqueda de un director general. Pero todas estas medidas están condicionadas al acuerdo con los bancos. «La compañía no puede hacer nada al margen de ese acuerdo», reconoce el presidente de la empresa, quien detalla que «la solución no depende solo de nosotros».

Respecto a ese proceso de negociación, Del Valle explica que «es complicado porque entran en juego muchas variables». El máximo responsable de la entidad reconoce que la ampliación de capital puede ser una de las exigencias de la banca y deja claro que, cualquier acuerdo, deberá ser sometida a la aprobación por parte de los accionistas en junta extraordinaria. 

Las negociaciones han avanzado en las últimas fechas, y la firma (previsiblemente la próxima semana) de un «acuerdo de espera» posibilitará que, al menos durante tres meses, las entidades acreedoras no les exijan pagos. Y ese es el único plazo que maneja Duro Felguera. «Llevamos varios meses negociando», aclara del Valle, quien reconoce que hasta la fecha, los bancos tenían problemas en otras empresas, como Abengoa e Isolux, y que «ahora hemos empezado un proceso mas dinámico de negociación».

Búsqueda de un socio

Otra de las posibilidades a las que ha hecho referencia Del Valle es a la entrada de un nuevo socio inversor. En cuanto a sus preferencias, apunta que «aporte solvencia económica, negocio y que preserve la integridad de la compañía y la asturianidad de la misma». Pero matiza, «eso es lo que nos gustaría, otra cosa es lo que sea al final». El presidente de la entidad deja claro que «no tendremos problema en aceptar una formula que ponga por delante la compañía al resto de intereses».

En cuanto al futuro de los trabajadores, Del Valle afirma que entre sus objetivos está que se mantenga el empleo y deja claro que, hasta el momento, no se han producido impagos. «La compañía tiene estrecheces pero eso no quiere decir que no tenga dinero», aclara.

Arbitrajes

La deuda de Duro Felguera asciende a 205 millones, una cantidad muy inferior a los 490 millones que la empresa tiene pendientes de arbitraje o de juicios. Son proyectos en Australia, India, Argentina y Venezuela y a ellos se suman los problemas con las obras firmadas en Brasil en 2015. Esto está lastrando la liquidez de la compañía, y seguirá haciéndolo a corto plazo, ya que el presidente ha reconocido que «no será hasta 2018 cuando empiecen a desbloquearse».

Pese a que la situación es delicada, Del Valle envía un mensaje de optimismo. «Llevamos 400 millones en contrataciones en 6 meses, que es más que año pasado a estas alturas, y todo esto en condiciones de mínimos». El presidente asegura que han conseguido esa cifra «sin poder acudir a algún contrato y sin poder cerrar otros» por esos problemas de liquidez. «Podríamos tener mucho más, pero las circunstancias lo han hecho inviable», añade. «Hemos sufrido la tormenta perfecta», sentencia Del Valle, quien deja claro que «nos ha salvado que teníamos pulmón para aguantar».

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