Imagen de la guía del Ministerio de Medio Ambiente sobre el turismo de observación y naturaleza, de J. Talegón

Guerra abierta entre ecologistas y guías por el «acoso» a los osos

La empresa WildWatching exige una «rectificación inmediata» del Fapas bajo amenaza de tomar acciones legales


Redacción

Estalla la guerra entre los ecologistas y guías turísticos de naturaleza. Tras la denuncia del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) de que la pasada semana un grupo de turistas, acompañados de un guía de la empresa WildWatching, fueran «sorprendidos acosando a una hembra de oso y a sus cachorros para hacer una observación en exclusiva», la respuesta de la empresa de ocio no se ha hecho esperar. Exigen la «rectificación inmediata» por parte de los conservacionistas. En caso contrario, estudiarán el tomar acciones legales contra ellos. «Que pongan pruebas encima de la mesa», pide Iñaki Reyera, codirector de WildWatching. Las versiones de lo sucedido de la empresa turística y de los ecologistas son diametralmente opuestas.

La empresa, que ofrece servicios de guía y observación de flora y fauna en la naturaleza, asegura que cuenta con testigos dispuestos ratificar que lo indicado por Fapas no es lo que sucedió. «Fuimos a un sitio público y había muchos testigos en las cercanías que vieron que no acosamos ni molestamos a los osos», asegura Reyera. Entre ellos estaría un ganadero con sus animales y un cazador en compañía de un guarda del medio rural, así como otras tres personas que estaban realizando la observación de los plantígrados por su cuenta.

Igualmente, niegan que estuvieran a los 200 metros de distancia a los que Fapas ha declarado que se encontraban. «Estábamos -apunta el codirector de la empresa- mucho más lejos, al menos a 400 metros, y la osa en ningún momento fue hostigada ni se puso nerviosa, además estaba en movimiento». Reyera también añade que allí «no había nadie del Fapas» para acusarles de esos hechos que asegura la organización ecologista.

Por su parte, Fapas ha confirmado y reiterado su versión de lo acaecido y la intención de llevar a WildWatching a los tribunales debido a sus prácticas de «acoso» durante las «observaciones privadas», instando a la compañía de ocio a querellarse contra ellos si les place. «Si creen que las cosas son como ellos piensan, que nos denuncien. Que vayan al juzgado», ha declarado Roberto Hartasánchez, presidente del Fapas. En su opinión, los guías que ofrecen este tipo de servicios acceden a la zona de manera «irregular haciendo todo lo que no hay que hacer según los protocolos y saltándose toda ética». «Acosan a los animales, que entran en un estado de nerviosismo y guardia continua», asevera el ecologista. 

Versiones totalmente contradictorias

Los hechos expresados por ambas organizaciones no pueden ser más contradictorios. La empresa WildWatching afirma que accedió junto a los turistas a un zona pública, «utilizada frecuentemente por montañeros, ganaderos y excursionistas». Allí se instalaron, el día 15 de mayo, en un punto de observación habitual para «hacer una espera», ya que no era posible realizar la observación en condiciones. Ello era debido a que la hembra se desplazó, «pastando tranquilamente por la ladera, sin mostrar señal alguna de alarma ni molestia, ni observar alteración de ninguna clase en su comportamiento».

Según la información que aporta Fapas, los turistas y su guía se encontraba «perfectamente visibles y muy cerca» de los plantígrados «perturbando» su hábitat, mientras que el resto de observadores se encontraban «a 2.000 metros». «La diferencia entre unos y otros es que unos no pagan y los otros pagan 100 euros a una empresa que tiene que justificarlos», sentencia Hartasánchez. Desde Fapas creen que WildWatching podría estar incurriendo en «acciones ilícitas» y por ello les llevarán ante la Consejería de Agroganadería del Principado.

«Ataque con objetivos ajenos a la conservación»

La empresa WildWatching considera que los motivos que llevan a Fapas a arremeter contra ellos son ajenos a la protección de los animales. «Están utilizando esta cuestión para objetivos que poco o nada tiene que ver con la conservación», señala la empresa, a la par que se «lamentan» de que el Fapas «una vez más utilice la demagogia para atacar a organizaciones no afines a su política». En este sentido, creen que su comportamiento obedece a «intereses espúrios o de naturaleza inconfesable». En su opinión, se trata de un «nuevo episodio de los que les tiene habituados» esta entidad conservacionista, los cuales creen que se caracterizan por «el sensacionalismo y la falta de rigor técnico». 

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