EN LA FRONTERAla lacra de la corrupción

¡A sus órdenes!


La última palabra corresponde al tribunal, al que están sometidos todos los españoles, incluido el presidente del Gobierno. Pero la argumentación de Rajoy para prestar declaración por videoconferencia deja en mal lugar la concepción que el presidente tiene de la Justicia. Primero, alegando, para declarar en persona ante el tribunal, el coste económico de la seguridad. Cualquier acto del presidente, incluso los que tienen más valor partidario que de gobierno, conllevan costes de seguridad. Y, sin embargo, no renuncia a ellos. Pero es que el principio de justicia es inconmensurable. Y lo que aún es peor, pretende fijar la agenda del juicio al señalar dos fechas para su declaración. Que coinciden con el inicio de las vacaciones de verano, cuando tendrá menos repercusión pública y, por lo tanto, menor coste político. La idea subyacente a esos argumentos deja en mal lugar la separación de poderes. Solo le falta pedir a los jueces un ¡a sus órdenes! Pero eso nunca ocurrirá.

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