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Dybala exige otro milagro

El joven delantero argentino, recién renovado por la Juve, será de nuevo la principal baza de los de Allegri frente a un Barça obligado a su segunda gesta


redacción / la voz

Para medir el peso de Dybala hay que mirar más a su izquierda, hacia Mandzukic. El croata pensó que era delantero centro pero ha descubierto que es extremo gracias a un proceso de selección natural puesto en marcha por Allegri. El técnico de la Juve se encontró a dos candidatos para acompañar a Higuaín en punta y se limitó a elegir al mejor; al otro lo mandó a una banda. Allí, el contundente futbolista que se creía ariete ha superado con nota un prodigioso proceso de adaptación, espoleado por la realidad que le señalaba su inferioridad frente al liviano Dybala. El más menudo del dúo de aspirantes a escolta del Pipita hizo 23 goles el curso pasado (sin su socio argentino en el equipo) y lleva 16 en este; ocho, en forma de doblete como el que le hizo la semana pasada al Barça.

Ha llegado a convertir en sello personal el calvario de Mandzukic, quien durante su breve paso por el Atlético se vio obligado a jugar un partido con máscara. La estrenó precisamente en un duelo frente a la Juve y la aguantó durante trece minutos antes de desecharla. Dybala se coloca ahora una imaginaria cada vez que suma un tanto. Se convierte entonces en gladiador, según contó en redes sociales: «Cuando luchamos, a veces debemos usar nuestra máscara de guerrero para ser más fuertes, sin perder nuestra sonrisa y amabilidad». 

La profecía Zamparini

Aseguran que es tan afable como humilde el chico de Córdoba (23 años), que llegó a Italia para militar en el Palermo sin llegar a pisar la primera división argentina. Hasta la capital siciliana se lo llevó por doce millones de euros Maurizio Zamparini, el mismo mandatario que invirtió en Pastore y Cavani. Encontró en La Joya (así se le conoce) un punta de enorme calidad y fenomenal golpeo. Lo comparó con Agüero y vaticinó que en el 2016 valdría más de cuarenta millones de euros (él lo fichó en el 2012). En el 2015 se lo vendió a la Juve por 32 y ocho en variables y la semana pasada los turineses le renovaron contrato hasta el 2022 sin cláusula fija. Ficharlo ahora parece solo al alcance de las más grandes fortunas. La negociación para ampliar el vínculo, con el viento a favor del 3-0 frente a los de Luis Enrique, no debe haber sido sencilla. Dybala es consciente de lo que mueve: a principios de año tiñó de negro sus botas reflejando su interés en subastar espónsor tras haber concluido etapa en Nike.

La Joya, que vadeó el fango de segunda con Instituto de Córdoba y el Palermo, y aprendió del maestro Gatusso a apretar los dientes al encajar un golpe, querrá brillar esta noche en casa de su ídolo. Este presunto sucesor de La Pulga parte con la ventaja de un buen padrino. «Dybala es el nuevo Messi, no vale menos de 150 millones». Palabra del profeta Zamparini.

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