José Manuel Zapico, secretario general del CCOO

«En muchas empresas la democracia se queda en la puerta. Necesitamos un sindicato más a la ofensiva»

El nuevo secretario general de CCOO reivindica una organización más «pegada al tajo» y se marca el objetivo de ser la primera fuerza en afiliados y delegados


Redacción

Dos semanas después de su elección como secretario general, la nueva dirección de CCOO Asturias ya funciona a pleno rendimiento. José Manuel Zapico resalta la importancia de las organizaciones sindicales y exige a la administración que recompense su trabajo, ya que no solo benefician a sus afiliados sino que sus acciones repercuten en el conjunto de la sociedad. Considera que los jóvenes y las mujeres deben tener un papel protagonista en la organización y asegura que, pese a que al final no lograron presentar una candidatura conjunta en el congreso, la central está cohexionada.

-Hace quince días que ganó las elecciones a la secretaría general. ¿Cuáles han sido sus primeras decisiones?

-La semana pasada celebramos la primera comisión ejecutiva donde se aprobaron por unanimidad todos los puntos del orden del día. Las primeras decisiones van en la clave interna de recuperar la normalidad y la cohesión de la organización. Aprobamos el reparto de áreas y de las grandes responsabilidades.

-¿Por qué han eliminado el secretariado?

-El secretariado era un órgano reducido que gestionaba el día a día de la organización. Creemos que el órgano legítimo que recoge la proporcionalidad y la pluralidad de la organización es la comisión ejecutiva y ese es el órgano de dirección en el que queremos trabajar en equipo. Buscamos un grupo de trabajo muy horizontal y flexible para tener una organización en red que dé respuesta a las nuevas situaciones del mercado de trabajo. Tenemos que responder de forma coordinada entre las distintas estructuras, golpear juntos entre federaciones y comarcas.

-¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta CCOO?

-El principal reto es el de conseguir ser la primera fuerza sindical, tanto por afiliación como por representación de los trabajadores en los centros de trabajo. También buscamos tener más influencia social y, con el modelo organizativo que proponemos, ser la mayor garantía de la clase trabajadora para frenar los recortes y defender más y mejor nuestros intereses de clase. Apostamos por una sociedad con más derechos y más igualdad. Paro, precariedad y pobreza son los grandes problemas a los que debemos buscar soluciones.

-¿Cómo piensa convencer a los trabajadores para conseguir esos objetivos?

-En el aspecto interno creemos que tenemos que ser muy flexibles y trabajar mucho en equipo. Tenemos que adoptar decisiones en temas como la comunicación, implantar un modelo digital de comunicación hacia dentro y hacia fuera. También tenemos que desarrollar la organización en valores, algo fundamental en estos tiempos. La mejor carta de presentación de CCOO es la solvencia. Creemos que tenemos que dar voz y voto a los jóvenes para que se organicen como consideren oportuno para dar respuesta a sus problemas y creemos que hay que tomar decisiones para lograr la codecisión entre hombres y mujeres. Nos declaramos abiertamente feministas.

-¿Cómo pueden contribuir internet y las redes sociales a conseguir esos objetivos?

-Para ganar en credibilidad, es fundamental mirar a la gente a la cara. Por lo tanto, el contacto diario en los centros de trabajo y en los barrios es la piedra angular, pero a la par es fundamental adaptarnos a los nuevos tiempos. Junto con los medios tradicionales, la nueva plaza pública está en la red y ahí tenemos que tener voz y capacidad de percepción de inquietudes para poder dar respuesta a los problemas cotidianos.

-El sindicato se financia por las cuotas de sus afiliados y por las subvenciones. La afiliación ha caído significativamente con la crisis. ¿Tendrán que hacer recortes o ajustes de plantilla?

-No los esperamos. Creemos que CCOO se encuentra en una buena situación para afrontar los cambios necesarios. Hay un equilibrio presupuestario que nos da margen de maniobra pero nos tenemos que plantear un plan de autofinanciación que aumente los ingresos directos de la organización y permita mantener la estructura actual.

-¿Temen recortes en las subvenciones públicas?

-Exigimos una ley de participación institucional porque los recursos públicos que recibimos son legítimos y necesarios. CCOO no solo representa a su afiliación sino que también participa en la mejora de las condiciones de vida de la población, sean afiliados o no. Esto se hace por medio de la negociación colectiva o de las negociaciones en las que participa el sindicato. No es de recibo que ese soporte recaiga en exclusiva sobre la cuota de afiliados porque nuestro trabajo repercute en toda la ciudadanía. La administración, con luz y taquígrafos, debe habilitar una ley que contribuya a sostener el trabajo y el servicio que CCOO hace.

-La gestión de los cursos de formación ha llevado a intervenciones policiales e investigaciones judiciales en UGT Asturias. ¿Puede pasar algo similar en CCOO?

-Nosotros estamos orgullosos de la labor de Forem, que es el instrumento de formación de CCOO. Hemos dado formación a miles de trabajadores con alta calidad y transparencia absoluta. No lo decimos nosotros, está demostrado porque no hay ninguna causa judicial abierta. En su momento se pasaron auditorías internas y de la administración. Estamos tranquilos porque tenemos las ideas claras. Siempre hemos defendido que los recursos públicos destinados a la formación los gestione la administración. En todo esto ha habido una campaña de desprestigio para sacarnos de esa vía y darlo a manos privadas que están devaluando la formación que se imparte. Eso va en detrimentos de los trabajadores. Es el escenario actual y exigimos que sea la administración quien ejecute esos fondos, con el control de los agentes sociales, porque somos parte legítima de ello.

-Desde el momento que presentó su candidatura a dirigir el sindicato apostó públicamente por el cambio. ¿Qué ha hecho mal CCOO Asturias?

-Sobre todo decíamos que dábamos un paso adelante para cambiar el paso al sindicato. Necesitamos un sindicato más a la ofensiva. Es el momento de recuperar derechos, de ganar igualdad. En definitiva, nosotros pivotamos ese cambio en un modelo sindical pegado al tajo, que ningún trabajador se sienta solo, que vea en CCOO una herramienta útil. Que nos adaptemos a los nuevos tiempos democráticos profundizando en la democracia interna y en un modelo con capacidad de acción sociopolítica. En este país, en muchas empresas, la democracia se queda en la puerta. Necesitamos una herramienta fuerte que permita generar entornos democráticos.

-Hasta el último momento negoció una candidatura conjunta a la secretaría general pero al final se rompieron las conversaciones. ¿Es muy profunda la herida interna que deja el congreso?

-La muestra de la cohesión que existe es la primera ejecutiva. Somos conscientes de que nos une lo importante, el qué hacer, como demuestra que la ponencia del congreso fuera aprobada casi por unanimidad. Ahora hay que cohesionar. La ejecutiva, aprobando por unanimidad todos los puntos, es una muestra de que estamos en condiciones de afrontar los cambios necesarios para ser más útiles.

-¿Por qué se rompieron las negociaciones?

-El congreso demostró que hay una organización muy viva. Fue tenso y eso significa que hay inquietudes, vida. Después de remar mucho, en el último momento se rompieron. Creo que fue más por las tensiones del momento que por problemas de fondo.

-Antes hablaba de una campaña de desprestigio contra los sindicatos. ¿En qué medida ha condicionado la ley mordaza la acción sindical?

-Durante la crisis los sindicatos éramos el último bastión a tomar por los que defendían la austeridad y nos trataron de desprestigiar con campañas desmedidas. Nos quitaron recursos legítimos para limitar nuestra capacidad de acción y nos criminalizaron encausando a más de 300 compañeros que solo defendían el derecho a huelga. Esta semana se abrió el camino a una reivindicación sindical, derogar el artículo 315.3 del código penal que encausa a esos compañeros. Celebramos que se haya conseguido por una mayoría parlamentaria y lamentamos que PP y Foro se hayan alineado, una vez más, con los fuertes y hayan dado la espalda a los trabajadores.

-La recuperación económica no llega a los sueldos de los trabajadores. ¿Por qué esa resistencia de la patronal?

-La CEOE sigue instalada el modelo de su expresidente, hoy en la cárcel, Díaz Ferrán. Aprovechan la crisis para beneficiar a unos pocos en detrimento de la mayoría. La máxima de trabajar más y cobrar menos. De ahí esa cicatería de la patronal en un contexto económico que no la justifica. Los beneficios han crecido y es de justicia que los salarios lo hagan.

-CCOO ya se ha renovado sus uniones comarcales, sus federación, y su estructura regional. ¿Tienen algún favorito para el congreso confederal?

-Lo primero es destacar que CCOO celebra sus congresos de abajo a arriba, un principio democrático importante. Asturias apuesta por el relevo generacional. Unai Sordo, de Euskadi, es un compañero con solvencia que tiene experiencia al frente de una organización importante. Tiene capacidad para afrontar el reto y creemos que en torno a él se va a aglutinar la inmensa mayoría de la organización y Asturias no se va a quedar atrás. Es una persona que habla nuestro mismo lenguaje. Conoce las nuevas realidades de las relaciones laborales. Creo que es la persona que puede aglutinar la mayoría y trasladar un cambio en la confederación.

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UGT CEOE CC. OO. Gerardo Díaz Ferrán PP
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