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Alemania busca mujeres astronautas

El proyecto «Astronautin» enviará a una fémina al espacio en el 2020


Berlín

«Siempre he querido volar, desde pequeña. Ya entonces me encantaba estar en los aeropuertos, y creo que convertirme ahora en astronauta sería el paso más lógico para completar mi carrera», explica Nicola Baumann, que nació en Múnich hace 32 años y trabaja como piloto militar de la Bundeswehr, las Fuerzas Armadas de Alemania. La joven, que también ha estudiado ingeniería mecánica, aspira a convertirse en la primera alemana que en el año 2020 pasará diez días en la Estación Espacial Internacional.

Hasta la fecha, Alemania ha enviado a once cosmonautas al espacio, pero nunca a una mujer. Una tradición a la que quiso poner fin Claudia Kessler, que se dedica a contratar a personal especializado en misiones espaciales. Más de 400 mujeres se presentaron para cumplir su sueño gracias a un nuevo proyecto que lleva como título «Astronautin» (La astronauta), lanzado en otoño del 2016 por la ejecutiva, aunque solo 86 de las candidatas fueron preseleccionadas. 

Un largo proceso de pruebas

Horas de exámenes al ordenador, test psicológicos para poner a prueba su capacidad de decisión en momentos de estrés, análisis de sangre y orina y hasta ecografías. Un largo proceso que tuvieron que superar las candidatas durante tres días entre las ciudades de Hamburgo y Colonia, para llegar a saber si sus cuerpos y sus mentes están preparados para el espacio. A principios de marzo se anunció el nombre de las seis finalistas, entre las que se encuentra Nicola, además de dos ingenieras, una técnica aeronáutica, una astrofísica y una meteoróloga. Todas ellas de entre 28 y 37 años.

El hecho de que más de la mitad suspendieran en la primera ronda «no tiene nada que ver con la falta de aptitudes. Todas eran muy inteligentes y su formación era impresionante», insiste la doctora Claudia Stern, del Centro Alemán Aeroespacial (DLR). Pero al final cualquier mínimo detalle resulta decisivo.

Y eso que las candidatas no se preparan para ser astronautas profesionales, sino comerciales, o lo que es lo mismo, turistas espaciales. «Quien vive seis meses o más con gravedad cero tiene que tener unas características concretas, como, por ejemplo, una determinada densidad ósea», sostiene Stern. Además debe someterse a pruebas invasivas, tales como la gastroscopia o la colonoscopia, de las que las seis finalistas se librarán. Tan solo dos de ellas deberán hacerse una radiografía.

Serán aquellas que a principios de abril resulten elegidas para empezar a formarse como astronautas en una escuela de Rusia o de Estados Unidos ya en este año 2017. Eso sí, de las dos, finalmente solo una viajará al espacio. Para afrontar los gastos del vuelo y del entrenamiento, Stern ha lanzado una campaña de crowdfunding que se propone recaudar un mínimo de 50.000 euros de aquí al 13 de abril

Objetivos

Al parecer hay muchas empresas interesadas en participar como patrocinadoras del proyecto, que persigue un doble objetivo: por un lado, fomentar las profesiones técnicas y científicas entre niñas y jóvenes, y por el otro, ayudar a los expertos a identificar los problemas del cuerpo femenino en estado de ingravidez.

«Siempre estoy preparada al 100 % y sé lo que me espera», asegura Nicola, acostumbrada a pilotar un Eurofighter a 2.000 kilómetros por hora. «Creo que, si lo consigo, voy a querer volar más allá. A la Luna, a Marte…», confiesa entre risas.

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