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Nazario Martín: «Los políticos deben creer que pasar del ladrillo a la neurona es gratuito»

Martín asegura que «la recuperación económica de España todavía no ha llegado a la investigación»


redacción / la voz

Una nueva sombra se cierne sobre la ciencia. La de los hechos alternativos. La de la creencia frente la evidencia, la de la suposición frente a los datos contrastados. Es la amenaza, auspiciada por la Administración Trump, a la que los científicos de Estados Unidos han respondido con la Marcha por la Ciencia, que se celebra hoy y que se ha convertido en un fenómeno global que también ha llegado a España. La iniciativa es apoyada por la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce), que al nuevo riesgo suma su tradicional debilidad: el recorte en los fondos de I+D+i. «La recuperación económica no ha llegado a la ciencia española», asegura Nazario Martín, presidente de una organización que agrupa a 80.000 investigadores.

-¿La ciencia mundial está realmente amenazada?

-Yo no diría tanto, pero los científicos sí estamos alarmados. Hay una parte de la sociedad y de la política que, por alguna razón, está proponiendo hechos alternativos frente a, por ejemplo, el cambio climático, que es un hecho científico probado. Pero no es una situación que debería preocupar solo a los científicos, sino que afecta a los ciudadanos de a pie, porque estamos hablando de la salud del planeta. Y es algo en la que nos la jugamos todos.

-No es el único caso.

-No. Estamos en un momento en el que se ofrece el creacionismo como una alternativa en las escuelas, en el que aparecen curanderos y homeópatas y en el que la gente se cree cualquier cosa de falsos profetas que aparecen en televisión. Se tiene la percepción de que la ciencia está amenazada por cuestiones que no tienen ninguna base científica. Y no hay que olvidar que es la ciencia la que ha hecho progresar a la sociedad y que, aunque, aunque a veces se equivoque, tiene sistemas para autocorregirse a sí misma. Que la gente no se deje engañar por curanderos.

-En España tienen otros problemas, como los recortes en I+D+i durante la crisis. Pero ahora se ha recuperado la economía. ¿Ha llegado a la investigación?

-El mensaje es simple. La recuperación económica no ha llegado a la economía española. Desde el año 2.009 hemos perdido 12.000 millones de euros. Y esto no hay ningún sistema de ciencia que lo soporte.

-Pero el Gobierno dice que en su proyecto de presupuesto aumentará la inversión en un 4,1 %.

-Es lo que dice el Gobierno. Pero una vez que analizas el presupuesto vemos que hay un 9,2 % dedicado a créditos financieros que luego hay que devolver al Estado y que en los últimos años no se han utilizado ni la mitad. Pero los fondos no financieros, que es el dinero que va para proyectos y a la contratación de personal investigador como los Ramón y Cajal, se ve reducida en un 2,6 %. Y esto es altamente peligroso, porque es de lo que nos nutrimos los investigadores.

-Todos los políticos dicen que la ciencia es una prioridad. ¿Lo es?

-No. Nuestros políticos viven de espaldas a la ciencia, porque no gusta lo que no se conoce. Obama y Blair tenían un asesor científico conocido, pero ¿donde está el asesor científico de Rajoy? Pasar del ladrillo a la neurona no es algo gratuito. Los políticos deben creer que lo es, pero no lo es. Hay que invertir en I+D+i.

-Ustedes proponen un Pacto de Estado por la Ciencia. Una vieja aspiración que no se fraguó. ¿La ven ahora posible?

-Ahora tenemos una oportunidad, porque no hay mayoría en el Parlamento y es posible que se pueda llegar a un acuerdo.

 

Un manifiesto que alerta ante el «menosprecio de conocimiento»

Coincidiendo con la Marcha por la Ciencia, y dentro de las iniciativas que se llevarán a cabo a escala internacional, la Confederación Española de Sociedades Científicas (COSCE) ha lanzado el Manifiesto por la Ciencia 2017, que ya ha sido apoyado por más de 2.000 investigadores.

La plataforma de investigadores reclama una política «científica coherente y duradera» y el reconocimiento del valor que la investigación posee para alcanzar «los objetivos de progreso social, político y económico que nuestra sociedad merece».

La agrupación alerta de que «está emergiendo en los países desarrollados una corriente política global que minusvalora, cuando no ignora, el papel de la ciencia en nuestras vidas, con el resultado de un inexorable deterioro en la salud y el medio ambiente, y un creciente menosprecio por el conocimiento, que se ve sustituido por interpretaciones de la realidad alternativas a las que proporciona la ciencia».

Existe la constatación de un «creciente menosprecio por el conocimiento, que se ve sustituido por interpretaciones alternativas de la realidad a las que proporciona la ciencia». Ante esta situación, la Cosce cree «inaplazable» emprender un urgente y drástico cambio en las políticas científicas.

Este cambio de rumbo pasa en España por la consecución de cuatro objetivos, que es lo que propone el manifiesto. El primero consiste en la firma, por parte de los representantes de todos los partidos políticos, de un Pacto de Estado por la Ciencia, de tal modo que se mantenga un apoyo estable a la misma al margen de la situación económica del país. 

Desmantelamiento

Este punto es especialmente importante, porque España durante la crisis redujo en un 35 % el presupuesto dedicado a I+D+i, lo que también supuso el desmantelamiento de un gran número de pequeños laboratorios. Otra de las propuestas consiste en la creación de una agencia homologable al Consejo Europeo de Investigación, con un fondo estable de inversión. También se pide la integración de la ciencia a todos los niveles y la restitución del ministerio dedicado a este ámbito. El manifiesto puede apoyarse en www.cosce.org.

«Nuestro día a día es el caos, así no hay quien funcione»

La escasez de fondos la fuga de talentos no es lo único que afecta a los científicos españoles. También les perjudica la falta de planificación en las convocatorias de proyectos para financiar su actividad. A día de hoy no saben cuándo saldrán las de este año.

-¿Continúa la fuga de talentos de España a otros países?

-Sí. Esto es como si tienes una escuela de fútbol, en el que inviertes en la formación de los chavales y que, cuando empiezan a dar resultados, los dejas marchar a otras ligas del extranjero sin nada a cambio. Aquí formamos a los jóvenes investigadores, gastamos mucho dinero en ellos, y los dejamos escapar. Y para recuperarlos no ayuda que las plazas de programas como el Ramón y Cajal se hayan reducido considerablemente.

-También tienen que convivir con la incertidumbre en las convocatorias de proyectos.

-A día de hoy no sabemos cuándo van a salir las convocatorias de este año. Nadie sabe nada, nadie te dice nada. Y de estos proyectos también dependen las becas asociadas. Nuestra vida está descalabrada y aquí no hay quien funcione en el día a día. Nuestro día a día es el caos . No solo hace falta dinero, sino reestructurar el sistema de ciencia.

-La Agencia Estatal de Investigación podría poner orden. Pero después de años de retrasos aún no ha empezado a funcionar.

-Se ha elegido al comité científico y técnico, que está formado por investigadores de mucha valía. Pero todavía no ha empezado a funcionar. Necesitamos saber qué tipo de financiación vamos a tener para un período de tres años, una planificación que nos permita una organización.

-Pero tampoco vendría mal aumentar la inversión.

-A lo mejor habría que ir aumentando progresivamente el presupuesto para alcanzar un nivel equiparable a la media de la UE, que dedica al 2 % del PIB a I+D+i. Y nosotros estamos en el 1,3 %.

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