Abelardo, el milagro y el sueldo


Gijón 20/01/2017 00:43

«Espero que acertemos». Fue la frase que dijo Vega-Arango en la despedida de Preciado hace ya cinco años. No lo hicieron, nunca lo han hecho. El cambio sólo sirvió para entrar en una espiral de destrucción donde el equipo no volvió a encontrar la luz hasta que, como no había dinero, se le endosó el muerto a Abelardo. Ahora dos años y medios después el Pitu ya es historia con letras de oro dentro de la historia de Sporting porque con el técnico gijonés el equipo logró ilusionar de nuevo a la afición, subir a un equipo de cantera salvando al club de la desaparición tras una gestión ruinosa y mantenerse en Primera División sin poder fichar. Un hito en el mundo del fútbol difícilmente superable.

Abelardo ha dicho basta, ha entonado el mea culpa aunque ello abre un profundo debate. El Pitu ha tenido aciertos y errores (priman los primeros con mucho) pero el problema no radica en el gijonés. Hay varios ingredientes que han contribuido a su abandono. El primero es que la propiedad no ha sabido valorar quién logró allá por 2015 la supervivencia de la entidad. Javier Fernández, lejos de hacer caso a Abelardo, acabó viendo y contribuyendo al destrozó un proyecto deportivo que tenía mimbres para ser el germen del Sporting del futuro. En varias ocasiones el Pitu avisó de la necesidad de renovar a Jony, llamamientos que cayeron en saco roto para la dirección deportiva y, por ende, para el máximo accionista. El de Cangas del Narcea fue el primero. Tras él llegarían otros.

En verano, de manera inexplicable, hubo que hacer un equipo con parches. El portavoz del club, Fernando Losada, salió el domingo para ratificar al técnico sabiendo lo que pasaba desde el encuentro contra el Villarreal. El martes el mismo técnico dimitió. Papelón auspiciado por la propiedad sin explicaciones convincentes. También miró hacia otro lado ante la falta de feeling entre Abelardo y el director deportivo Nico Rodríguez. Negó hasta la saciedad, incluso apuntando hacia los medios de comunicación. Al final se impuso la verdad.

El segundo es algunos de los futbolistas que componen la primera plantilla más preocupados de hacerle la cama al técnico que de mejorar su paupérrimo rendimiento sobre el terreno de juego. Mientras los de casa ayer llevaban caras largas, otros prefirieron optar por una medida sonrisa que denotaba el triunfo de una batalla. Esos mismos deberían ir desfilando por la casita de cristal para presentar su carta de dimisión.

Tercer punto. La dirección deportiva de Nico Rodríguez que prefiere seguir dando la callada por respuesta, la última ante la salida de Abelardo y la llegada de Rubi, en lugar de explicaciones por la calamitosa gestión que está realizando. En el actual mercado invernal no ha realizado ni un solo fichaje hasta ahora y su último bandazo ha sido intentar lograr la llegada de Sergio Araújo, posición cubierta y donde no hacen falta refuerzos. Sin ningún tipo de rumbo, Nico ha ganado la guerra que mantenía con el míster.

Veremos qué pasa en el mes de junio. Se le olvida, entretanto, que en su generoso salario también se incluye mantener relaciones con los medios si bien es cierto que en sus últimas manifestaciones no ha habido prácticamente ninguna verdad. ¿Ejemplo? Dijo que no había habido pago por Mariño y las cuentas del Levante demostraron lo contrario. A partir de ahora, sin Abelardo en el club, el cerco se estrecha sobre su débil figura.

Hay un dato llamativo. Se ha vendido que la salida de Abelardo es de mutuo acuerdo. Sería más correcto decir que el Pitu ha hecho un regalo al Sporting con el perdón de alrededor de cuatro millones de euros de su contrato, un presente de Reyes con retraso que vuelve a dar oxígeno a una desastrosa gestión. Aquellos que calificaban al Pitu de pesetero deberían analizar sus palabras. Perdonó dinero durante su etapa como jugador y renuncia a un dineral como entrenador.

Un gesto que agranda más su figura pero que, en ningún caso, era una obligación. ¿Quién renuncia a lo que le pertenece cuando su empresa le despide? Hay una poderosa razón por la que Abelardo se habría ganado ese dinero si lo hubiera querido. El desgaste en dos años y medio. Ha sido entrenador, psicólogo, portavoz… En definitiva ha cubierto todas las lagunas del club que le hacen merecedor del cobro de esas cantidades si lo hubiera querido.

Agradecimiento eterno. Mientras unos renuncian otros apuestan por ponerse un sueldo aprobado en la Junta. Fernández aseguró que no conoce una sociedad donde sus dirigentes no cobren. Yo le respondo que tampoco conocía un entrenador que renunciara a cobrar todo su contrato. Valores. Una cita anual, por cierto, que quedó en un segundo plano por la situación deportiva y todos los movimientos sucedidos. ¿Casualidad o no?

Javier Fernández señaló que en junio todas las áreas tendrán que dar explicaciones para ver si cumplen los objetivos. ¿A quién se las va a dar él? Han sido 23 años largos de mala planificación, desastrosa gestión y un futuro que se ve muy sombrío mientras sigan los mismos capitanes al frente de la nave.

Es triste ver cómo no se aprende de los errores, cómo se trata de huir hacia adelante, cómo la comunicación de la entidad es un auténtico caos y un largo etcétera pero todo ello depende al final de la misma persona: Javier Fernández, máximo accionista y por ende máximo responsable de todo lo que suceda en su casa. El tiempo pasa sin cambios y sin movimientos pero el consejo no mete goles. Por ahora. Igual el año que viene los marca en Segunda. 

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